Economia

Cyberestafas en Argentina: Corrientes casi duplicó los casos y las trampas ya llegan por WhatsApp, redes e inteligencia artificial

Durante 2025 se registraron 50.155 estafas y defraudaciones asistidas virtualmente en la Argentina. En Corrientes, los hechos pasaron de 661 a 1.268 en apenas un año: la tasa provincial aumentó un 91,1%. Las falsas compras, el robo de cuentas de WhatsApp, la suplantación de bancos, el phishing y las inversiones fraudulentas están entre las maniobras más frecuentes. Cómo reconocerlas, prevenirlas, actuar ante una estafa y ayudar sin avergonzar a la víctima.

Por WebMaster 15 min de lectura124 visualizaciones

Una llamada que parece provenir del banco. Un mensaje de un familiar que necesita dinero con urgencia. Una oferta demasiado barata en redes sociales. Un supuesto empleado de una billetera virtual que pide instalar una aplicación. Una inversión que promete ganancias extraordinarias o un correo de ARCA que reclama el pago inmediato de una deuda.

Las cyberestafas —también llamadas ciberestafas o estafas virtuales— pueden adoptar formas diferentes, pero casi todas tienen algo en común: buscan generar miedo, confianza, urgencia o entusiasmo para que la propia víctima entregue información, autorice una operación o transfiera dinero.

En muchos casos, los delincuentes no necesitan vulnerar los sistemas de seguridad de un banco. Les resulta más sencillo manipular a la persona que está frente al teléfono. Esta técnica se conoce como ingeniería social y puede afectar a cualquiera, sin importar su edad, educación o experiencia con la tecnología.

Más de 50.000 estafas virtuales registradas en un año

El último informe del Sistema Nacional de Información Criminal correspondiente a 2025 contabilizó 50.155 hechos clasificados como “estafas y defraudaciones asistidas virtualmente” en todo el país.

En 2024 se habían registrado 48.916 y en 2023, 34.801. Esto significa que la cantidad de hechos creció un 44,1% entre 2023 y 2025. Entre 2024 y 2025, el aumento fue más moderado: 2,5% en números absolutos y 2,3% en la tasa cada 100.000 habitantes.

Jurisdicción Hechos en 2024 Hechos en 2025 Tasa 2024 Tasa 2025
Argentina 48.916 50.155 105,6 108,1
Corrientes 661 1.268 55,1 105,3

Los valores corresponden a hechos presuntamente delictivos registrados por fuerzas policiales, organismos de seguridad y otras entidades oficiales receptoras de denuncias. No equivalen necesariamente a condenas ni permiten saber cuántas tentativas nunca fueron denunciadas.

El informe 2025 también advierte que se realizaron rectificaciones sobre años anteriores y que existen diferencias entre los sistemas de registro de las distintas jurisdicciones. Por esa razón, para las comparaciones deben utilizarse los números revisados de la publicación más reciente.

Corrientes: 1.268 hechos y una suba del 91,1%

El dato provincial es especialmente preocupante. Corrientes pasó de 661 estafas virtuales registradas en 2024 a 1.268 en 2025. Son 607 hechos más en un año y un promedio de casi tres casos y medio por día.

La tasa provincial aumentó de 55,1 a 105,3 hechos cada 100.000 habitantes, una suba del 91,1%. De esta manera, Corrientes quedó muy cerca de la tasa nacional, que fue de 108,1.

Mientras que en el total del país el crecimiento interanual de la tasa fue del 2,3%, en Corrientes prácticamente se duplicó.

El informe nacional consultado no presenta, para esta categoría, una desagregación que permita determinar cuántos casos correspondieron a Capital, Virasoro, Santo Tomé, Ituzaingó, Goya u otras localidades. Por lo tanto, no es responsable atribuir cifras municipales sin una estadística oficial específica.

Cuáles son las modalidades más comunes

El SNIC registra los hechos denunciados, pero no detalla en su informe anual cómo se realizó cada engaño. Para conocer las modalidades resulta útil el informe 2024 de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia, que analiza 34.468 consultas y reportes recibidos directamente por la UFECI.

Los números de la UFECI y del SNIC no deben sumarse: provienen de canales diferentes y miden universos distintos.

De los reportes recibidos por la UFECI durante 2024:

  • 21.729, el 63%, correspondieron a fraudes en línea.

  • 4.637, el 13,5%, fueron casos de usurpación de identidad seguida de fraude.

  • 2.877, el 8,3%, estuvieron vinculados con accesos ilegítimos a cuentas o sistemas.

  • 1.563, el 4,5%, fueron identificados específicamente como phishing.

Dentro de los 21.729 fraudes en línea, el 56% estuvo relacionado con operaciones de compraventa por internet; el 18%, con homebanking, y el 10%, con esquemas piramidales o falsas inversiones.

1. Compras, ventas, alquileres y entradas que nunca existen

Fue la modalidad más frecuente en los reportes analizados por la UFECI: 12.004 casos durante 2024.

Los delincuentes publican productos, vehículos, alquileres turísticos, entradas para espectáculos, pasajes o servicios a precios atractivos. Piden una seña o el pago completo y luego bloquean al comprador.

También existe la maniobra inversa: el estafador se presenta como comprador, envía un comprobante de transferencia falso y presiona al vendedor para retirar inmediatamente el producto. En otra variante, asegura haber transferido dinero de más y exige la devolución de una diferencia que nunca ingresó en la cuenta.

La captura de una transferencia no prueba que el dinero haya sido acreditado. El vendedor debe verificar el movimiento dentro de la aplicación oficial de su banco o billetera antes de entregar cualquier mercadería.

Las señales de alerta son conocidas: precios muy inferiores al mercado, perfiles nuevos, comentarios cerrados, presión para salir de la plataforma, pagos a nombre de terceros y vendedores que rechazan una videollamada o una verificación presencial.

2. Robo de WhatsApp y pedidos de dinero a los contactos

La UFECI contabilizó 5.509 reportes relacionados con ataques a cuentas de WhatsApp: 872 accesos ilegítimos y 4.637 casos en los que la cuenta robada fue utilizada para solicitar dinero.

El engaño suele comenzar con una llamada sobre un supuesto turno médico, una entrega, una promoción, un trámite o la inscripción a un evento. El delincuente convence a la persona para que comparta el código de seis números enviado por WhatsApp. Con ese código registra la cuenta en otro dispositivo.

Después escribe a familiares, amigos o clientes. Puede pedir un préstamo urgente, ofrecer dólares, inventar una emergencia o solicitar una transferencia.

El nombre, la fotografía y el historial del contacto generan confianza, pero no demuestran que la persona siga controlando la cuenta. Antes de transferir, hay que llamar al número habitual o comunicarse por otro canal.

3. Phishing, smishing y llamadas falsas

El phishing busca obtener contraseñas, datos personales o información bancaria mediante páginas que imitan a un organismo o empresa real.

Cuando el engaño llega por mensaje de texto se denomina smishing. Cuando se realiza mediante una llamada telefónica se conoce como vishing.

El informe de la UFECI muestra que el phishing ya no se limita al correo electrónico: durante 2024, el 65% de los reportes llegó mediante llamadas, mensajería o redes sociales y solo el 35% utilizó correos electrónicos.

Los delincuentes pueden hacerse pasar por bancos, empresas de energía, plataformas de comercio electrónico, correos privados, organismos tributarios, estudios jurídicos o dependencias públicas. Durante 2025 circularon en Argentina falsas multas electorales, deudas de ARCA, entregas de Correo Argentino y avisos de cortes de servicios, según un relevamiento de Chequeado.

El objetivo es que la víctima abra un enlace y escriba sus credenciales en una página falsa, descargue un archivo malicioso o entregue un código de seguridad.

La recomendación es simple: no entrar desde el enlace recibido. Hay que cerrar el mensaje, abrir el navegador o la aplicación oficial y consultar desde allí.

4. Falso empleado del banco o de una billetera virtual

El delincuente llama para informar una compra sospechosa, un préstamo inexistente, un bloqueo de cuenta o una transferencia que debe “cancelarse”. Puede falsificar el identificador de llamada para que aparezca el nombre de una entidad conocida.

Luego pide claves, token, códigos enviados por SMS o que la víctima transfiera el saldo hacia una supuesta “cuenta segura”. Esa cuenta segura no existe: pertenece a la organización.

Otra variante consiste en convencer a la persona para que instale una aplicación de acceso remoto. Con ella, el estafador puede observar la pantalla y controlar el dispositivo mientras la víctima ingresa a su cuenta.

Ningún empleado legítimo necesita conocer la contraseña, el token, el PIN, el código de seguridad o la clave de una tarjeta. Tampoco necesita que el cliente instale una aplicación para controlar el celular.

5. Falsas inversiones, criptomonedas y trabajos por internet

En 2024, la UFECI recibió 2.204 reportes vinculados con esquemas piramidales e inversiones fraudulentas.

Algunas maniobras comienzan con una supuesta oferta laboral: mirar videos, calificar productos, seguir cuentas o completar tareas sencillas. Al principio, la plataforma puede pagar pequeñas sumas para ganarse la confianza de la víctima. Luego exige depósitos cada vez mayores para acceder a nuevas tareas o retirar las ganancias.

Las estafas de inversión utilizan páginas o aplicaciones que muestran rendimientos ficticios. Cuando la persona intenta retirar el dinero, le exigen pagar impuestos, comisiones, seguros o cargos de desbloqueo. Cada nuevo pago provoca otra exigencia.

También existen engaños sentimentales de larga duración, conocidos internacionalmente como pig butchering. El delincuente construye una relación afectiva o de confianza y, después de semanas o meses, introduce una supuesta oportunidad de inversión.

La Comisión Nacional de Valores recomienda verificar si la entidad o plataforma se encuentra registrada y desconfiar de las ganancias altas, rápidas o garantizadas.

6. Comprobantes, QR y aplicaciones de pago falsas

Comercios y emprendedores también son objetivos frecuentes. Los estafadores pueden mostrar una animación que imita una aplicación de pago, enviar un comprobante adulterado o utilizar una transferencia programada que luego cancelan.

Otra modalidad consiste en colocar un código QR falso sobre el original de un comercio, estacionamiento o servicio. El cliente es dirigido hacia otra cuenta o hacia una página que roba los datos de su tarjeta.

La única confirmación válida es la acreditación dentro de la cuenta del receptor. No alcanza con el sonido del teléfono, una notificación, una captura o la pantalla que muestra el supuesto comprador.

7. Inteligencia artificial, voces clonadas y videos falsos

La inteligencia artificial permite crear audios, imágenes y videos cada vez más convincentes. Durante 2025 circularon videos manipulados de políticos, deportistas y figuras públicas promocionando inversiones inexistentes.

También puede utilizarse una muestra de voz obtenida de redes sociales para simular a un familiar en problemas. Una voz reconocible ya no debe considerarse una prueba suficiente de identidad.

Ante un pedido urgente, conviene cortar la comunicación y llamar directamente a la persona. Las familias pueden acordar una palabra de seguridad o una pregunta cuya respuesta no aparezca publicada en redes sociales.

Las principales señales de alerta

Una comunicación debe considerarse sospechosa cuando presenta una o varias de estas características:

  • Exige actuar inmediatamente o mantener la conversación en secreto.

  • Solicita contraseñas, token, PIN, códigos enviados por SMS o el número completo de una tarjeta.

  • Pide instalar una aplicación o compartir la pantalla.

  • Ordena transferir dinero a una “cuenta segura”.

  • Ofrece un rendimiento extraordinario, rápido y sin riesgo.

  • Exige pagar para liberar un premio, préstamo, trabajo, herencia o inversión.

  • Solicita abandonar una plataforma de compraventa para continuar por WhatsApp.

  • Envía un enlace cuya dirección tiene letras cambiadas, agregadas o eliminadas.

  • El titular del CBU o CVU no coincide con la persona o empresa que ofrece el producto.

  • Rechaza una llamada, una videollamada o cualquier verificación independiente.

  • Presenta una supuesta oportunidad que solo puede aprovecharse durante unos minutos.

La urgencia es una herramienta del estafador. Detenerse, cortar la comunicación y verificar por otro medio suele ser la mejor defensa.

Cómo prevenir una cyberestafa

La prevención no depende de una sola medida, sino de combinar hábitos de verificación con herramientas de seguridad.

Proteger las cuentas

  • Activar la verificación en dos pasos en WhatsApp, correo electrónico, redes sociales, bancos y billeteras.

  • Utilizar contraseñas diferentes para cada servicio. La clave del correo electrónico nunca debería repetirse en otros sitios.

  • Configurar un PIN o clave biométrica en el celular y ocultar el contenido de las notificaciones en la pantalla bloqueada.

  • Mantener actualizados el sistema operativo, el navegador y las aplicaciones.

  • Revisar periódicamente qué dispositivos tienen sesiones abiertas.

  • No dejar fotografías del DNI, tarjetas o contraseñas guardadas en chats sin protección.

Operar de manera segura

  • Ingresar al banco o billetera desde su aplicación oficial, nunca desde un enlace recibido.

  • No informar códigos, token, PIN ni contraseñas por teléfono o mensaje.

  • No instalar aplicaciones por indicación de una persona que llamó inesperadamente.

  • Activar alertas para transferencias, compras y nuevos accesos.

  • Establecer límites de transferencia compatibles con el uso habitual de la cuenta.

  • Verificar el nombre del destinatario antes de confirmar un pago.

  • En una venta, comprobar que el dinero esté efectivamente acreditado.

  • En una compra, investigar la reputación del vendedor y conservar toda la conversación.

Crear acuerdos familiares

Una familia puede establecer tres reglas sencillas:

  1. Ningún pedido de dinero urgente se resuelve sin una llamada de verificación.

  2. Nadie comparte códigos enviados al teléfono, ni siquiera con un supuesto empleado.

  3. Se utiliza una palabra de seguridad para emergencias reales.

Estas medidas son especialmente útiles para acompañar a adultos mayores, pero deberían aplicarse a todos.

Qué hacer inmediatamente si la estafa ya ocurrió

La velocidad de reacción puede ayudar a limitar el daño, aunque no garantiza recuperar el dinero.

1. Contactar al banco o billetera

Hay que comunicarse por los canales oficiales, bloquear tarjetas y accesos comprometidos, desconocer las operaciones y solicitar el seguimiento o eventual bloqueo de la transferencia.

Es importante pedir siempre un número de reclamo. No se debe llamar al teléfono que aparece en el mensaje sospechoso: hay que utilizar el número publicado en la aplicación, la tarjeta o el sitio oficial.

2. Proteger las cuentas desde un dispositivo seguro

Si existe la posibilidad de que el celular esté controlado a distancia, las contraseñas deben cambiarse desde otro equipo.

Primero conviene asegurar el correo electrónico, porque suele utilizarse para recuperar las demás cuentas. Después se deben cambiar las claves del banco, billeteras, WhatsApp y redes sociales, cerrar sesiones desconocidas y activar el doble factor.

Si el teléfono perdió señal de manera repentina, hay que comunicarse con la compañía telefónica para descartar un duplicado fraudulento de la tarjeta SIM.

3. Conservar las pruebas

No hay que borrar conversaciones ni restaurar el teléfono antes de recibir indicaciones de los investigadores.

Se deben guardar:

  • Capturas completas de los mensajes.

  • Número telefónico, usuario y perfil utilizado.

  • Correos electrónicos y archivos adjuntos.

  • Enlaces y direcciones de las páginas falsas.

  • Alias, CBU, CVU y nombre del titular receptor.

  • Comprobantes e identificadores de las transferencias.

  • Fechas y horarios de llamadas y operaciones.

  • Número de reclamo del banco o la billetera.

La información debe entregarse a las autoridades. Publicar datos personales en redes puede alertar a los responsables, entorpecer una investigación o perjudicar a una persona cuya identidad también fue utilizada sin autorización.

4. Realizar la denuncia

La información oficial del Gobierno nacional indica que la denuncia puede presentarse en la comisaría o fiscalía correspondiente al domicilio. Las autoridades tienen obligación de recibirla.

Además, el caso puede reportarse ante la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia:

En Corrientes se puede acudir a la comisaría más cercana o llamar al 911. La Policía provincial también difundió como contacto de la Dirección General de Delitos Complejos e Informáticos el teléfono (379) 442-2931. Si esa línea no responde, debe utilizarse el 911 o presentarse personalmente en una dependencia.

Cuando el hecho involucra grooming, explotación sexual o violencia digital, la línea nacional 137 brinda orientación las 24 horas. Para situaciones que afectan a niñas, niños o adolescentes también está disponible el WhatsApp 11-3133-1000.

5. Reclamar ante el Banco Central

El primer reclamo debe realizarse ante la entidad financiera involucrada. Si transcurren al menos diez días hábiles sin una solución satisfactoria, el usuario puede presentar el caso en línea ante el Banco Central de la República Argentina.

El BCRA interviene como segunda instancia y puede derivar el reclamo a Defensa del Consumidor cuando corresponda.

Qué no hacer después de una estafa

  • No transferir más dinero para “desbloquear” o recuperar los fondos.

  • No contratar a supuestos hackers o gestores que prometen recuperar el dinero a cambio de un adelanto. Puede tratarse de una segunda estafa.

  • No amenazar ni intentar localizar personalmente al responsable.

  • No borrar mensajes, perfiles, comprobantes o aplicaciones antes de conservar la evidencia.

  • No ocultar lo ocurrido por vergüenza.

  • No pensar que un monto pequeño no merece ser denunciado. Varias denuncias pueden permitir relacionar cuentas, teléfonos y operaciones de una misma organización.

Cómo ayudar a una persona que fue estafada

La primera ayuda consiste en evitar la culpa. Frases como “¿cómo pudiste caer?” o “era demasiado evidente” solo aumentan la vergüenza y pueden provocar que la víctima oculte información o demore la denuncia.

Cualquier persona puede ser engañada si el delincuente encuentra el momento, la información y la presión adecuada.

Para ayudar de manera concreta:

  • Mantener la calma y cortar el contacto con el estafador.

  • Acompañar a la víctima mientras llama al banco por un canal oficial.

  • Ayudarla a ordenar capturas, comprobantes, números y horarios.

  • Cambiar las contraseñas con su autorización y desde un dispositivo confiable.

  • Avisar a familiares y contactos si una cuenta fue robada.

  • Acompañarla a realizar la denuncia.

  • Reportar el perfil, anuncio o página falsa ante la plataforma.

  • Evitar reenviar el enlace fraudulento. Para alertar a otros alcanza con una captura en la que no sea posible abrirlo.

  • Recordarle que denunciar rápidamente puede proteger a otras personas.

Qué pueden hacer comercios, empresas e instituciones

La prevención no es responsabilidad exclusiva del usuario. Los comercios, bancos, plataformas y organismos públicos también deben mejorar sus controles y comunicar con claridad cómo contactan a sus clientes.

Los comercios deberían verificar cada acreditación en su propia cuenta, limitar los permisos de acceso a las plataformas financieras y establecer una doble autorización para transferencias importantes.

Las empresas pueden implementar capacitaciones periódicas, autenticación de múltiples factores, copias de seguridad y procedimientos de verificación para cambios de cuentas bancarias. Un correo aparentemente enviado por un proveedor no debería ser suficiente para modificar el destino de un pago.

Los medios de comunicación y grupos comunitarios también tienen un papel importante. Las alertas deben explicar la modalidad sin reproducir enlaces activos, códigos QR, números de tarjetas ni datos personales de las víctimas.

Una regla para recordar: cortar, verificar y recién después actuar

Las herramientas utilizadas por los delincuentes seguirán cambiando. Los mensajes serán mejor redactados, las páginas falsas serán más convincentes y la inteligencia artificial hará más difícil distinguir una voz o un video auténtico.

Por eso, la principal defensa no consiste solamente en reconocer un mensaje mal escrito. Consiste en cambiar el procedimiento:

Cortar la comunicación, verificar por un canal independiente y recién después realizar cualquier operación.

Ningún banco, organismo público, empresa o familiar legítimo debería oponerse a que una persona se tome unos minutos para comprobar una solicitud. Si alguien intenta impedir esa verificación, la urgencia probablemente sea parte del engaño.

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