La mora financiera llega a 5,8 millones de personas
Un informe basado en datos del Banco Central detectó un salto del 76% en los deudores irregulares desde 2024. Los jóvenes y las billeteras virtuales concentran el mayor deterioro.

Un récord de morosidad en el sistema de crédito
La cantidad de personas con atrasos de más de 90 días en el pago de créditos alcanzó en mayo un nivel récord en Argentina. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado con datos del Banco Central, 5,8 millones de personas están en mora con bancos, billeteras virtuales u otros proveedores de crédito.
Del total de morosos, 3,4 millones deben exclusivamente a billeteras virtuales o entidades no bancarias, 1,3 millones solo a bancos, y 1,1 millones tienen deudas impagas en ambos circuitos. En el país hay 20,9 millones de personas con algún tipo de deuda financiera.
La cifra de morosos creció 76% desde febrero de 2024, cuando eran 3,3 millones. En el mismo lapso, la cantidad total de endeudados subió apenas 8,1%, lo que indica que el problema central no fue el aumento del crédito sino la creciente dificultad para pagarlo.
Según cálculos de la diputada y economista Julia Strada a partir de los datos del CEPA, la deuda promedio de una persona en mora con bancos es de $3.031.476. Si se suman las deudas bancarias y no bancarias, el promedio de un deudor irregular ronda $1,5 millones.
Jóvenes, jubilados y billeteras virtuales, los más afectados
El deterioro golpea con mayor fuerza a los hogares que a las empresas. El ratio de irregularidad bancaria familiar pasó de 2,5% a 12,3% en 19 meses, mientras que en las empresas subió de 0,7% a 3%. El CEPA señala que la mora bancaria de las familias alcanzó su nivel más alto desde la crisis de 2001.
Los préstamos personales y las tarjetas de crédito concentran el 73% del saldo irregular de las familias, con una mora del 14,9% y 12,5% respectivamente. El segmento más comprometido, sin embargo, es el de las billeteras virtuales y otros proveedores no bancarios: la mora en ese circuito trepó del 7,3% en noviembre de 2024 al 29,6% en mayo de 2026, un nivel que supera incluso el pico registrado durante la pandemia.
El informe detectó además un movimiento de deudores entre sistemas: entre abril y mayo, los bancos redujeron en 594.395 la cantidad de clientes con créditos en situación normal, mientras las billeteras virtuales sumaron 610.346 usuarios en esa misma categoría. Para el CEPA, esto podría explicarse porque parte de las familias recurre a préstamos digitales para cancelar o refinanciar deudas bancarias después de perder acceso a nuevas líneas en las entidades tradicionales.
La franja de 18 a 34 años es una de las más afectadas: el 38,4% de los endeudados jóvenes está en mora. Entre los menores de 25 años, ese porcentaje sube a 40,9%, y alrededor del 80% de esas deudas corresponde a plataformas digitales.
Los adultos mayores tampoco quedan afuera del problema. Según un análisis de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, más de cuatro millones de jubilados y pensionados tienen deudas activas, el 44,6% del total del sector, y cerca de medio millón acumula atrasos de más de 90 días. Frente a este cuadro, el banco amplió su programa de refinanciación con plazos de hasta 72 meses y tasas desde 31% anual: en el primer semestre de 2026 cerró más de 67 mil acuerdos por unos $270.000 millones, un 157% más que un año atrás.
Diferencias por provincia y por sector económico
En términos absolutos, la mayor cantidad de morosos está en la provincia de Buenos Aires (unos 2,2 millones), seguida por Córdoba (500.000), Santa Fe (400.000) y la Ciudad de Buenos Aires (340.000), aunque estos números reflejan el tamaño poblacional de cada distrito.
Al medir la tasa de morosidad sobre el total del financiamiento, el panorama cambia: La Rioja encabeza el ranking con 22,8%, seguida por San Luis (20,1%) y Catamarca (20%). Los valores más bajos corresponden a La Pampa (9,1%), la Ciudad de Buenos Aires (10,1%) y Santa Fe (12,4%).
Entre las empresas, la construcción registra la mora más alta (7%), seguida por alojamiento y gastronomía (6,9%), actividades administrativas (5,5%) y comercio mayorista y minorista (5,1%). Este último sector es particularmente sensible porque concentra casi el 30% del crédito corporativo total, lo que podría afectar el financiamiento de capital de trabajo, la reposición de mercadería y el pago de salarios.
El CEPA atribuye el aumento generalizado de la mora a la caída del poder adquisitivo y al desajuste entre los ingresos y el costo de las cuotas, y sostiene que la baja de la inflación no fue acompañada por una recuperación de los ingresos ni por una reducción proporcional de las tasas de interés.
En la misma línea se expresó Leonardo Ferrucci, empresario con más de dos décadas en el sistema financiero, quien afirmó que "la inflación bajó, pero las tasas siguieron altas" y consideró que ese desajuste explica parte de la crisis de endeudamiento. Ferrucci planteó que las plataformas digitales pueden aportar a la inclusión financiera si se usan para formalizar a trabajadores independientes y pequeños emprendimientos, y citó como referencia al sistema de pagos Pix, desarrollado por el Banco Central de Brasil.
Una encuesta nacional de QSocial, no centrada específicamente en el endeudamiento, aportó un dato de contexto: el 50% de los consultados dijo que ya no puede esperar más una mejora de su situación económica personal.
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