Torres de vigilancia con IA en la frontera de EE.UU. no evitan muertes
Una investigación identificó más de 1.050 muertes de migrantes dentro del alcance de torres de vigilancia con inteligencia artificial en la frontera entre Estados Unidos y México desde 2015, pese a los miles de millones invertidos en el sistema.

Estados Unidos lleva gastados 25 años y miles de millones de dólares en construir un "muro virtual" a lo largo de sus casi 3.140 kilómetros de frontera con México. El sistema incluye torres de vigilancia, globos aerostáticos, drones, sensores sísmicos y robots detectores de túneles, con el objetivo declarado de dar a la Patrulla Fronteriza (CBP) "vigilancia persistente" para detectar e interceptar cruces migratorios.
Una investigación cruzó cerca de 4.000 ubicaciones donde se hallaron restos humanos —registradas por organizaciones como No More Deaths y Humane Borders, además de cientos de expedientes obtenidos en Texas— con datos de casi 600 torres de vigilancia relevadas por la Electronic Frontier Foundation. El resultado es el primer mapa y análisis integral de muertes ocurridas cerca de estas estructuras.
Más de mil muertes dentro del alcance de las torres
El relevamiento encontró más de 1.050 personas muertas entre 2015 y comienzos de 2026 dentro del rango de alcance de torres de vigilancia fronteriza, incluyendo casi dos tercios de la totalidad de las torres analizadas. Un análisis topográfico determinó que, aunque algunas torres solo tienen visión efectiva de apenas el 10% de su área de cobertura declarada, la mayoría de las muertes no ocurrió en esos puntos ciegos.
El problema no se limita a tecnología antigua: se estima que más de 110 personas murieron desde 2021 dentro del alcance de torres autónomas de Anduril, la empresa de tecnología de defensa que provee algunos de los sistemas más avanzados que usa CBP, equipados con cámaras e inteligencia artificial para detectar y rastrear personas automáticamente.
Uno de los casos documentados es el de José Morales Bernal, quien cruzó la frontera hacia el sur de Nuevo México el 8 de abril de 2024, un día antes de cumplir 32 años. Estaba dentro del alcance de tres torres Anduril recién instaladas. Sin embargo, fueron empleados de un basural cercano quienes lo vieron esa mañana; horas después lo encontraron tendido en la arena y sin moverse, y recién entonces avisaron a la Patrulla Fronteriza. Los agentes llegaron 45 minutos más tarde: Morales ya había muerto, a 360 metros de la torre más cercana. La autopsia determinó que la causa fue "exposición ambiental".
Ese mismo año murieron otras 18 personas en ese mismo tramo del desierto, dentro del alcance de las tres torres Anduril. En otro caso registrado por el forense, un hombre arrastró a su hermano de 30 años hasta la sombra cuando este comenzó a tener dificultad para respirar, tras caminar más de un kilómetro dentro del rango de dos torres con IA. Los agentes solo llegaron cuando el hombre hizo señas a un helicóptero; su hermano ya había muerto. También murió una mujer de 24 años cerca de otra torre Anduril que, según el análisis de terreno, debería haber tenido visión clara del lugar: su cuerpo permaneció semanas sin ser detectado, hasta que agentes en patrulla lo hallaron descompuesto.
Fallas reconocidas y falta de control oficial
Consultada, una vocera de Anduril remitió las preguntas sobre incidentes puntuales a CBP y aclaró que, una vez entregadas, las torres quedan bajo operación de la agencia. Señaló además que el alcance real de vigilancia varía según el terreno, obstáculos físicos y los límites que CBP establece para cada torre por motivos de privacidad, aunque no precisó qué datos de la investigación consideraba inexactos pese a haberlo planteado.
Funcionarios que supervisaron la seguridad fronteriza en las últimas cuatro administraciones presidenciales dijeron creer que las muertes cerca del "muro virtual" eran poco frecuentes o directamente inexistentes. Ninguno pudo citar un análisis propio del gobierno equivalente al realizado en esta investigación. Ex agentes y funcionarios señalaron además que, cuando aparece un cuerpo, CBP no investiga formalmente si el sistema de vigilancia debería haberlo detectado o por qué los agentes no llegaron a tiempo.
Hilton Beckham, comisionada asistente de asuntos públicos de CBP, respondió que las torres autónomas "usan inteligencia artificial para detectar y clasificar personas, vehículos y animales, y alertan a los agentes sobre actividad en las zonas monitoreadas", y que la agencia "evalúa la tecnología según su impacto en la detección, la coordinación de respuesta, la seguridad de los agentes y los resultados de la misión".
Geoff Boyce, profesor de geografía en University College Dublin que estudia la tecnología de vigilancia en la frontera sur estadounidense, sostuvo que las cámaras y otros sistemas "seguramente aportan inteligencia útil en algunos lugares, bajo ciertas condiciones", pero afirmó que no alcanzan el nivel de eficacia operativa que reclaman tanto las empresas proveedoras como la Patrulla Fronteriza y el Departamento de Seguridad Nacional.
La legisladora demócrata Delia Ramirez, integrante del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, cuestionó que el Departamento de Seguridad Nacional "siga gastando millones de dólares de los contribuyentes en tecnologías ineficaces y negligentes, sin ningún compromiso de supervisión ni transparencia".
Actualmente hay 803 torres instaladas, cuyo costo proyectado a lo largo de su vida útil el gobierno estimó en 6.200 millones de dólares en 2023. Con el aumento histórico de presupuesto asignado en 2025, CBP planea invertir 1.000 millones de dólares adicionales para sumar 1.497 torres más hasta 2034.
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