Supermercados entre ventas en caída y ventas del negocio
Un informe de NielsenIQ confirma que el canal moderno cae más que el resto del mercado: los hipermercados y supermercados retroceden 1,5% mientras crecen los formatos de cercanía y los mayoristas.

Caen las ventas pese a la baja de la inflación
El consumo masivo retrocedió 0,5% interanual en el bimestre mayo-junio, según el último relevamiento de NielsenIQ. La cifra confirma que la recuperación que muchas empresas esperaban para este año todavía no se materializó.
Dentro de ese panorama, el dato que más preocupa es el de las grandes cadenas: mientras la inflación de consumo masivo se desaceleró a 25,8% interanual, el canal moderno —hipermercados y supermercados— cayó 1,5%, un desempeño peor que el promedio del mercado.
Ese contraste muestra que el problema ya no es solo de precios. Aunque la inflación perdió fuerza, los consumidores siguen administrando sus ingresos con cautela: compran menos unidades, recorren varios comercios para aprovechar promociones, comparan precios desde el celular y reemplazan primeras marcas por opciones más baratas.
Este cambio de comportamiento golpea de lleno a las grandes superficies, cuyo modelo históricamente se apoyó en compras mensuales grandes y changos llenos. Hoy predominan las compras chicas, frecuentes y repartidas entre supermercados, autoservicios, mayoristas y comercios de cercanía.
Ganadores y perdedores del nuevo mapa del consumo
Según el informe, no todos los formatos retroceden de la misma manera:
- Los hipermercados y supermercados cayeron 1,5%, el peor desempeño del sector.
- Los comercios tradicionales bajaron de forma más moderada, 1,3%.
- Los kioscos se mantuvieron prácticamente estables.
- Las cadenas independientes y los mayoristas siguen ganando terreno.
El resultado es que el consumidor ya no concentra sus compras en una sola cadena, sino que las reparte entre distintos formatos buscando el mejor precio. Para las grandes superficies esto implica un problema doble: venden menos volumen y, al mismo tiempo, la desaceleración inflacionaria reduce el crecimiento nominal de la facturación. La combinación deja al descubierto un negocio con costos operativos elevados y márgenes cada vez más ajustados.
En el sector reconocen que la competencia ya no es solo entre supermercados: disputan clientes con mayoristas, autoservicios de barrio, supermercados chinos y plataformas digitales con entregas rápidas y promociones permanentes.
Consumo selectivo por categoría
El comportamiento de compra también varía según el rubro:
- Los alimentos crecieron 1,6%, impulsados por productos básicos (+3,3%) y golosinas (+3,8%).
- Las bebidas cayeron 2%, con las bebidas sin alcohol como principal factor (-2,7%).
- Cuidado personal y limpieza retrocedió 2,3%, con una fuerte baja en productos para el hogar y ropa (-4%).
El patrón sugiere que las familias priorizan lo esencial y postergan las compras que consideran prescindibles.
Frente a este escenario, las cadenas reforzaron promociones, programas de fidelización, descuentos bancarios y el desarrollo de marcas propias como herramientas para retener clientes. En el sector coinciden en que la recuperación del consumo dependerá de que los salarios le ganen a la inflación de manera sostenida durante varios meses, algo que todavía no ocurrió.
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