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El dolor lumbar frecuente puede ser señal de una hernia de disco

Los especialistas advierten que las molestias persistentes en la zona baja de la espalda no deben ignorarse: pueden indicar hernias, artrosis u otras afecciones que requieren diagnóstico por imágenes y tratamiento oportuno.

Por WebMaster 2 min de lectura123 visualizaciones
Foto: Kindel Media / Pexels
Foto: Kindel Media / Pexels

El dolor en la zona baja de la espalda es una de las molestias más comunes y afecta a personas de todas las edades. Cuando se vuelve frecuente o persistente, los especialistas recomiendan no postergar la consulta médica, ya que puede ser el síntoma de una enfermedad subyacente que necesita tratamiento oportuno.

La columna vertebral está formada por vértebras separadas por discos intervertebrales, que funcionan como amortiguadores naturales. Cuando esos discos se degeneran, aparecen las complicaciones más habituales.

Hernia de disco y artrosis, las causas más frecuentes

La hernia de disco ocurre cuando el núcleo gelatinoso del disco se filtra por una fisura del anillo exterior y comprime las raíces nerviosas. Eso provoca dolor, entumecimiento, hormigueo o descargas eléctricas que se irradian hacia la cadera, la pierna o el pie, un cuadro conocido como ciática. En casos graves puede generar pérdida de fuerza muscular y dificultades para orinar o defecar.

La artrosis espinal, en tanto, es una de las patologías degenerativas más prevalentes en adultos mayores y una de las principales causas de lumbalgia a partir de los 55 años. Produce dolor lumbar que también puede irradiarse hacia una o ambas piernas.

El sedentarismo, las jornadas prolongadas sentado, el sobrepeso y la manipulación incorrecta de cargas aceleran el desgaste de los discos.

Síntomas de alerta

Los especialistas recomiendan consultar si se presenta alguno de estos signos:

  • Dolor lumbar persistente o recurrente.
  • Malestar en la cadera y la pierna.
  • Dolor de pierna o de pie (ciática).
  • Adormecimiento u hormigueo en las extremidades inferiores.
  • Debilidad en las piernas.

Para un diagnóstico de certeza se evalúa el canal neural con tomografía computada (TC) o resonancia magnética (RM). La indicación quirúrgica se reserva para pacientes con sintomatología grave o déficit neurológico progresivo, con la hernia identificada en los estudios por imágenes.

Tratamiento escalonado

El abordaje inicial es multidisciplinario y por etapas:

  • Tratamiento médico: analgesia farmacológica orientada, modificación de las actividades físicas y rehabilitación.
  • Procedimientos mínimamente invasivos: inyección local de esteroides, infiltraciones o bloqueos radiculares y facetarios cuando la respuesta inicial es insuficiente.
  • Rehabilitación integral: terapia manual y planes de ejercicio terapéutico para movilizar y fortalecer las estructuras de soporte de la columna, corregir irregularidades posturales o biomecánicas y educar al paciente en higiene de columna.

Las molestias lumbares crónicas o frecuentes exigen una evaluación médica exhaustiva. Además de una hernia discal o una espondilolistesis (el desplazamiento de una vértebra sobre otra inferior), el diagnóstico diferencial permite descartar fracturas vertebrales, tumores óseos, lesiones tumorales en los nervios o procesos infecciosos.

El dolor crónico lumbar interfiere con las actividades diarias, incrementa el ausentismo laboral y deteriora el bienestar general del paciente, por lo que requiere un abordaje personalizado.

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