Salud

Colocaron en Posadas una prótesis peneana inflable a un paciente mayor de 70 años

Un equipo encabezado por el urólogo Daniel Angeloni realizó la cirugía, poco frecuente en el país. El dispositivo se usa cuando fallan los tratamientos orales y cuesta 9.500 dólares más IVA en Misiones.

Por WebMaster 3 min de lectura117 visualizaciones
Colocaron en Posadas una prótesis peneana inflable a un paciente mayor de 70 años

Un equipo médico encabezado por el urólogo Daniel Angeloni colocó una prótesis peneana inflable a un paciente mayor de 70 años en un sanatorio de Posadas. Se trata de un procedimiento poco frecuente, indicado para la disfunción eréctil severa cuando el resto de los tratamientos no dio resultado.

"Es la última instancia que le queda a un paciente después de haber pasado por toda la constelación de medicación oral", explicó Angeloni. Según el especialista, el 70% de los pacientes responde a algún tipo de medicación oral, por lo que la cirugía queda reservada para el resto.

Cómo se define el tratamiento

El abordaje arranca por determinar el origen del problema. "Hay dos causas: o es psicogénica o es orgánica", señaló el urólogo.

  • Entre las causas orgánicas figuran la diabetes, el colesterol alto, la hipertensión, las secuelas de traumatismos o de cirugías complejas, en especial las vinculadas al cáncer de próstata.
  • En el origen psicogénico, factores psicológicos pueden impedir la erección durante la relación sexual. Angeloni lo describió como un "freno inconsciente" y en esos casos se deriva al paciente a un psicólogo o psiquiatra.

Dos tipos de prótesis

Existen prótesis semirrígidas y inflables. Las inflables tienen una bomba en el escroto que permite modificar la rigidez del pene. "La inflable simula una erección fisiológica", dijo el médico. Volver al estado de flacidez evita la presión permanente sobre los tejidos que rodean los cuerpos cavernosos, que puede provocar lesiones o úlceras y hasta obligar a retirar el dispositivo. Las semirrígidas son más económicas y el paciente puede doblarlas después de la relación sexual.

La intervención se hace con una pequeña incisión en la raíz del pene, en su unión con el escroto. Por esa abertura se accede a los cuerpos cavernosos y se mide cada uno para colocar los componentes. "Hay que colocar el componente exacto. No hay que colocar uno más grande ni uno más chico", precisó Angeloni. El rasurado se realiza en el quirófano, inmediatamente antes de la operación, para reducir el riesgo de infección. Por tratarse de una práctica poco frecuente, el especialista remarcó la importancia de contar con el apoyo de un colega con experiencia.

La recuperación es prácticamente ambulatoria. El paciente de esta cirugía quedó internado hasta el día siguiente porque venía del interior y había mal tiempo.

Costos y cobertura

Uno de los principales obstáculos es el precio del insumo importado. "Esta prótesis en Buenos Aires cuesta 8.500 dólares y acá cuesta 9.500 dólares más IVA. Hablamos solo de la prótesis, sin la cirugía, sin el sanatorio y sin los anestesiólogos", detalló el urólogo.

Sobre las obras sociales y prepagas, Angeloni sostuvo que la intervención restituye una función orgánica y tiene sustento médico, por lo que las prestadoras "deberían justificar muy bien la razón del rechazo".

El especialista también afirmó que la edad no debe excluir la atención de la salud sexual. "Si en la pareja está la necesidad o la motivación de mantener relaciones sexuales, uno tiene que contemplarlo como cualquier cosa", planteó. La alternativa puede evaluarse en personas jóvenes, por ejemplo después de accidentes graves que afecten la función eréctil.

Controles de próstata

En el marco de las campañas del Mes Azul, Angeloni recordó los estudios de rutina para detectar el cáncer de próstata. La recomendación general es iniciar los controles con el análisis del antígeno prostático específico (PSA) a los 45 años, o antes si hay antecedentes directos.

"Un paciente que tiene el padre con cáncer de próstata, en lugar de empezar a los 45 años, empieza a los 40. Y si hay dos ascendientes en la línea del padre, empieza a los 35 años", precisó.

El urólogo diferenció el cáncer del agrandamiento benigno de la próstata, o hipertrofia prostática benigna, una afección habitual con los años. "Solamente tres de cada diez van a tener que ser sometidos a una intervención en algún momento de la vida", dijo, y pidió no demorar la consulta ante dificultades para orinar, para prevenir daños irreversibles en la vejiga.

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