Amazon y Microsoft eliminan acuerdos secretos por centros de datos
Ambas compañías dejarán de usar acuerdos de confidencialidad al negociar con gobiernos locales la instalación de data centers, en medio de una creciente ola de rechazo comunitario y moratorias en distintas ciudades de Estados Unidos.

Amazon anunció que dejará de utilizar acuerdos de confidencialidad (NDA) al negociar con gobiernos locales la construcción de centros de datos. La medida, difundida dentro de un comunicado más amplio en el que la empresa defiende los beneficios de estas instalaciones para las comunidades, sigue el camino que Microsoft ya había tomado antes este año.
La discusión fue abordada por los periodistas Sean O'Kane, Rebecca Bellan y Anthony Ha en el podcast Equity, de TechCrunch, quienes analizaron el impacto real que puede tener esta decisión frente al creciente rechazo social a los proyectos de infraestructura para inteligencia artificial.
Negociaciones secretas, un problema de larga data
Según O'Kane, buena parte de las tensiones en torno a los data centers —por su efecto en el valor de las propiedades, el consumo eléctrico o el uso de agua— se originan en que estos proyectos suelen negociarse en secreto. En muchos casos, la comunidad sabe que se construirá un centro de datos, pero desconoce quién lo va a operar.
El periodista comparó la situación con lo ocurrido a mediados de la década de 2010, cuando Uber negociaba en secreto subsidios fiscales con gobiernos locales para financiar viajes de conexión con el transporte público, en una ciudad cercana a Orlando. Esa opacidad, señaló, terminó dándole a la empresa margen para pedir cada vez más beneficios sin control público.
Moratorias cortas frente a obras que tardan años
Bellan se mostró escéptica sobre el efecto real de las recientes moratorias impuestas en distintas ciudades —incluida una en San Francisco— ya que suelen durar uno o dos años, mientras que la construcción y puesta en marcha de un centro de datos puede demorar entre tres y cinco años por cuestiones de zonificación y financiamiento. Para la periodista, no está claro cuánto impacto real tiene hoy la presión política sobre los plazos efectivos de estas obras.
Ha mencionó como ejemplo la moratoria vigente en el estado de Nueva York, que suspende permisos para grandes proyectos hasta que se complete una revisión ambiental, un proceso que se estima demorará un año. Aun así, consideró que la industria muestra señales de preocupación ante el rechazo social, en referencia a declaraciones públicas de figuras como Donald Trump y David Sacks en defensa de los centros de datos.
Un problema de comunicación, según los periodistas
Para O'Kane, el trasfondo del conflicto es un problema de comunicación de la industria tecnológica, que no logra explicar con claridad por qué estos proyectos resultarían beneficiosos para las comunidades donde se instalan. El periodista lo vinculó con la lógica actual de varias empresas de "ir directo" al público y prescindir de la prensa tradicional.
Como ejemplo citó el caso de Tesla, que hace un año presentó su misión corporativa bajo el concepto de "abundancia sostenible" —rebautizado luego como "abundancia asombrosa"— sin que, según el periodista, la compañía haya logrado definir con claridad qué significa ese concepto, pese a haber publicado un documento extenso al respecto.
Ha cerró la conversación señalando que, más allá de si eliminar los NDA cambia la postura de quienes se oponen a los data centers, el gesto abre una conversación que antes no existía, dado que buena parte del reclamo inicial de las comunidades era simplemente no saber qué se estaba negociando en su nombre.
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