Cofundador de Arm advierte por burbuja en la inversión en IA
Hermann Hauser, cofundador de Arm y de Acorn Computers, sostiene que la revolución de la inteligencia artificial es real pero que varias valuaciones "se adelantaron" y señala como riesgo los esquemas de financiamiento circular entre chips y laboratorios de IA.

Una revolución real con precios inflados
El inversor y cofundador de Arm, Hermann Hauser, sostuvo en una entrevista con el podcast The Tech Download de CNBC que la inteligencia artificial representa "una revolución que va a crear más valor que probablemente cualquier otra revolución tecnológica que hayamos visto", aunque advirtió que el proceso será un "rollercoaster".
Hauser, que en 1978 cofundó Acorn Computers, participó luego en la creación de Arm —la arquitectura que hoy está presente en la mayoría de los teléfonos del mundo— y actualmente invierte en startups europeas de tecnología profunda a través de Amadeus Capital.
Según su análisis, algunas valuaciones del sector "claramente se adelantaron" a la realidad. El riesgo que identifica es de tipo estructural y está vinculado a los llamados acuerdos de financiamiento circular, en los que un fabricante de chips toma participación en un laboratorio de IA que a su vez le compra esos mismos chips.
Este mecanismo ya había sido señalado en junio por el Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés), que advirtió que un eventual estallido de la burbuja de IA podría golpear a los mercados de crédito con una intensidad comparable a la crisis de 2008.
Hauser no predice ese desenlace. Considera que los actores más grandes, como OpenAI y Anthropic, cuentan con reservas de capital suficientes para resistir un ajuste en las expectativas del mercado, aunque no explicita quién absorbería el impacto si ese reseteo ocurre.
Su postura contrasta con la del CEO de SoftBank, Masayoshi Son, quien en junio calificó de "insulto" e incluso de "blasfemia" a quienes hablan de una burbuja en IA. Hauser, en cambio, separa la discusión tecnológica de la financiera: valida la tecnología pero cuestiona parte de los precios.
Un cambio en la arquitectura de las computadoras
Hauser afirmó que la IA está forzando un replanteo de la arquitectura de cómputo. Según explicó, ejecutar modelos de IA es costoso, los chips son difíciles de refrigerar y la memoria resulta cara, lo que genera cuellos de botella en toda la industria.
Como posibles respuestas mencionó dos líneas de desarrollo:
- La computación en memoria (in-memory computing), que traslada las operaciones aritméticas a la propia memoria en lugar de trasladar datos hacia un procesador y de vuelta.
- La computación fotónica, que busca reemplazar el cobre por luz para mover datos dentro de los centros de datos.
Sobre este punto comparó el impacto potencial de estos cambios con el que tuvo la arquitectura de Arm cuando desafió a los fabricantes de chips establecidos apostando por la eficiencia energética en un momento en que la industria priorizaba la velocidad bruta.
La dimensión fotónica ya tiene correlato concreto: Nvidia invirtió 6.500 millones de dólares en empresas de fotónica en un período de tres meses.
Europa, entre la innovación y la dependencia tecnológica
Consultado sobre la posición de Europa frente a Estados Unidos y China, Hauser señaló que las empresas europeas tienen capacidad de innovación suficiente para competir, pero fallan en la etapa de crecimiento: rara vez logran pasar de startup pequeña a competidor global.
Amadeus Capital, el fondo que dirige, fue creado justamente con el objetivo de acompañar ese salto.
Hauser vinculó ese diagnóstico con una preocupación más amplia sobre la soberanía tecnológica europea. Advirtió que Europa depende de proveedores extranjeros en áreas críticas, desde modelos de IA hasta el software de diseño de semiconductores, un mercado reducido y con pocos proveedores que condiciona buena parte de la cadena productiva.
En julio, la empresa Synopsys había anunciado que se retiraba del software para fabricación de chips para concentrarse en el diseño orientado a IA, un movimiento que ilustra esa concentración del mercado.
Para Hauser, la cooperación estrecha con aliados como Estados Unidos sigue siendo necesaria, pero advirtió que la dependencia conlleva riesgos en un contexto de tensiones geopolíticas y controles a la exportación. Su conclusión fue directa: Europa debería preservar su alianza con Estados Unidos sin convertirse en una "colonia tecnológica" de ese país.
La Comisión Europea ya había avanzado en esa dirección en junio, con una propuesta de "paquete de soberanía" que restringe el manejo de datos gubernamentales sensibles por parte de proveedores de nube estadounidenses, además de un nuevo paquete de medidas conocido como Chips Act 2.0.
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