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Crecida del Paraná y el Uruguay: evacúan ganado de las islas correntinas

Senasa activó un protocolo sanitario de emergencia para agilizar la salida de hacienda. En Paso de los Libres el río Uruguay superó el nivel de evacuación y 37 personas dejaron sus casas.

Por WebMaster 4 min de lectura43 visualizaciones
Crecida del Paraná y el Uruguay: evacúan ganado de las islas correntinas

La crecida del Paraná y del Uruguay, alimentada por lluvias en Brasil y por la apertura de represas aguas arriba, obliga a sacar hacienda de las islas correntinas. El Instituto Nacional del Agua midió 9,14 metros en Paso de los Libres, por encima de los 8,50 que marcan el nivel de evacuación, y 37 personas debieron dejar sus casas.

Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, explicó que el fenómeno responde a lo que ocurre río arriba. "No se está dando todavía un efecto Niño por lluvias en nuestra región. Lo que pasa es que está viniendo mucha lluvia de arriba y eso empieza a inundar", dijo. En el caso del Paraná se abrieron represas, entre ellas Itaipú, y eso produce una crecida extraordinaria del río, con una situación parecida en el Uruguay.

La diferencia entre los dos cauces explica por qué el Uruguay desborda primero. La costa correntina contra el Paraná es alta, de barranca, y la del Uruguay es baja. Por eso el Uruguay siempre desborda mucho más rápido.

Evacuación de hacienda y protocolo sanitario

Del lado del Paraná el problema son las islas. Se espera en las próximas horas la salida de 1.700 cabezas de unos 70 pequeños productores de las islas de Empedrado. En Apipé Grande y Apipé Chico todavía no hubo un movimiento masivo: se esperaban más de 2.000 cabezas y salieron 500. Si el río sigue subiendo, le tocará a Goya, Bella Vista y las islas de Esquina.

Para agilizar las salidas se armó un esquema sanitario excepcional. Desde agosto la asociación trabaja con el Senasa en un protocolo para esta situación. La hacienda sale de las islas sin papeles hacia una sociedad rural o un corral designado, donde la policía constata las marcas, separa por dueño y hace los papeles para transitar al campo de destino. No se exigirá análisis de brucelosis hasta que los animales lleguen a destino ni caravaneo de los jóvenes hasta que salgan al continente.

Alerta en Ituzaingó y proyecciones

El lunes el río llegó a 3,10 metros en Ituzaingó, a 40 centímetros del nivel de alerta, y las proyecciones oficiales marcan entre 3,60 y 4,20 metros hasta el miércoles 14. La Entidad Binacional Yacyretá cerró de forma preventiva el paso fronterizo entre Ituzaingó y Ayolas desde el martes 13 y, en principio, hasta el sábado 17. Las lluvias extraordinarias en la cuenca del Iguazú superaron en unas cinco veces los pronósticos iniciales y obligaron a abrir compuertas en Yacyretá. La represa recibe un caudal 40 por ciento por encima del promedio histórico, con un ingreso actual cercano a los 28.000 metros cúbicos por segundo.

El Paraná sigue en ascenso, aunque por ahora lejos de los niveles de alerta: marca 4,98 metros frente a la capital correntina y el INA prevé un pico de 6 metros el 20 de noviembre. Con un desfasaje de entre 7 y 14 días, el caudal extraordinario empezará a afectar las costas de Entre Ríos, en puertos como La Paz, Paraná, Diamante y Victoria.

El impacto en la producción

Roldán advirtió que lo más delicado puede venir si a la crecida de los grandes ríos se suma la lluvia local. Los ríos internos, como el Corriente, el Miriñay, el Aguapey y el Santa Lucía, no van a poder desaguar y los grandes ríos están entrando por ellos a la provincia. "El día que acá llueva mucho, 300 milímetros, ahí se nos va a complicar, porque ahí sí se van a desbordar todos los ríos internos", dijo.

Hoy Corrientes tiene un 28% de agua en superficie. En la inundación de 1998 el agua en superficie llegó al 53%, y ahora se espera por encima de eso. Lo normal es entre el 23 y el 28%, y durante los incendios bajó al 5%.

La mayor preocupación es la extensión en el tiempo. "Si esto se atrasa y se alarga y llegamos con los ríos y la provincia inundada a otoño, abril, mayo, va a ser un desastre la mortandad de hacienda", advirtió Roldán. Explicó que si el agua baja en enero quedan el otoño para quemar el pasto podrido y el rebrote, pero si se retira en marzo o abril, en los campos naturales no crece el pasto en otoño y los campos quedan arrasados sin posibilidad de rebrote.

El impacto también alcanza al arroz, que se hace en buena parte sobre la costa de los ríos internos. Muchas empresas achicaron la siembra en costa del río, pero no todas pueden hacerlo. La siembra se demora por falta de piso y alta humedad, y algunos empezaron a sembrar al voleo con dron al no poder meter la sembradora. Del maíz, la siembra es incipiente y no se sabe cuánto la afectará.

La inundación también puede cambiar el mapa del jabalí, que en Corrientes es plaga y afecta producciones. "Si esto sigue así, dentro de unos meses más, el chancho va a estar ubicado en ciertos lugares de la provincia, porque va a estar todo inundado su hábitat", planteó Roldán. Para los productores de cría, los jabalíes atacan terneros recién nacidos. El ministro de Producción, Claudio Anselmo, lo calificó de problema complejo para el agro local. A fines de 2020, la Ley 6543 habilitó en la provincia la caza de jabalíes con fines de control poblacional.

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