Debilidad en las piernas: por qué aparece y cómo revertirla
Costó levantarse de una silla o caminar puede tener varias causas en la tercera edad, desde la pérdida natural de masa muscular hasta ciertos medicamentos. Un neurólogo explica cómo detectarla y qué hacer para recuperar fuerza.

Una pérdida que empieza con el paso del tiempo
La sarcopenia, la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento, es una de las principales causas de debilidad en las piernas en los adultos mayores, según explica el neurólogo Bruno De Ambrosi, especialista en Enfermedades Neuromusculares y Electromiografía del Hospital Universitario Austral.
Pero no es la única razón. El especialista enumera otros factores que pueden provocar ese debilitamiento:
- Abandono del hábito de la actividad física
- Problemas articulares, como la artrosis
- Miopatías (enfermedades propias del músculo)
- Neuropatías (afecciones de los nervios)
- Efectos adversos de ciertas medicaciones
- Enfermedades poco frecuentes en esta franja de edad
Cuando una persona deja de entrenar o de caminar con regularidad, la vuelta al ejercicio suele encontrarse con un rendimiento mucho más pobre que el previo, no solo por la pérdida de músculo sino por la caída general del estado físico. A esto se suman los cambios articulares y en la columna vertebral que aparecen con los años, que generan dolor y llevan a la persona a moverse cada vez menos.
Miopatías, neuropatías y otras causas menos frecuentes
Las miopatías —enfermedades del propio músculo— pueden ser hereditarias o inflamatorias y, aunque no son habituales, hay que tenerlas en cuenta. Un ejemplo es la miopatía de cuerpos de inclusión, que afecta puntualmente brazos y piernas.
Distinto es el caso de las neuropatías, que atacan a los nervios encargados de transmitir la orden de movimiento desde el cerebro hasta el músculo. Si esa transmisión falla en cualquier punto del recorrido, el resultado es debilidad. Uno de los orígenes más comunes de las neuropatías en la vejez es la diabetes.
También hay medicamentos que pueden influir: los corticoides, usados en enfermedades reumatológicas, hacen perder fibras musculares, mientras que las estatinas para el colesterol pueden generar dolor muscular como efecto adverso. En estos casos, los especialistas remarcan que sus beneficios superan los riesgos y que, de aparecer molestias, existe la posibilidad de cambiar de fármaco.
Entre las causas poco frecuentes, De Ambrosi menciona la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), el síndrome de Guillain Barré crónico (CIDP), lesiones medulares, la miastenia gravis y problemas traumatológicos como hernias y discopatías, que suelen aparecer después de los 50 o 60 años.
Diagnóstico y la clave del tratamiento
Ante una consulta por debilidad en las piernas, el primer paso suele ser una prueba de caminata junto al examen físico. Según lo que surja, se pueden solicitar estudios como resonancia magnética, electromiograma o análisis de sangre para precisar el diagnóstico.
En cuanto al tratamiento, no existe ningún fármaco que revierta la sarcopenia ni devuelva la masa muscular perdida. Por eso, la recomendación central para las personas sanas es mantenerse en movimiento.
De Ambrosi sugiere sostener actividad física aeróbica de acuerdo a las posibilidades de cada uno: caminar todos los días, andar en bicicleta o usar una fija en casa son alternativas accesibles para frenar el avance de la debilidad muscular.
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