Toyota Hilux, el vehículo elegido como papamóvil en Argentina
La automotriz donará dos unidades adaptadas para los recorridos de León XIV por Córdoba y el AMBA. Además, Kicillof confirmó un feriado en la Provincia de Buenos Aires por su visita.

La visita de León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, incluirá un detalle que remite a las históricas giras de Juan Pablo II: el traslado del Papa se hará en vehículos especialmente adaptados. En esta ocasión, la elegida es una Toyota Hilux acondicionada como papamóvil.
Dos camionetas donadas y adaptadas
La automotriz japonesa reacondicionará y donará dos unidades de Hilux para que el pontífice las utilice durante su paso por Córdoba y el Área Metropolitana de Buenos Aires. Los vehículos se prepararán para garantizar la visibilidad del Papa ante la gente y cumplir con los requerimientos de seguridad que exige este tipo de visitas.
La elección tiene también un componente simbólico: se trata de un modelo producido y utilizado masivamente en el país, a diferencia de los vehículos especiales que protagonizaron las visitas anteriores.
Feriado en la Provincia de Buenos Aires
La llegada de León XIV también repercutirá en la actividad cotidiana. La Provincia de Buenos Aires decretó feriado para el día de la visita del Papa, según la medida confirmada por el gobernador Axel Kicillof. Quienes se encuentren en territorio bonaerense tendrán jornada no laborable ese día.
El antecedente de Juan Pablo II
La utilización de camionetas adaptadas como papamóvil tiene un antecedente directo en el país. Cuando Juan Pablo II visitó la Argentina en 1982, en plena Guerra de Malvinas, se desplazó en un Ford F-350 acondicionado con una estructura especial para protegerlo y a la vez permitir que fuera visto por las multitudes. En su segunda visita, en 1987, volvió a usar vehículos preparados de manera similar.
Aquellos papamóviles eran, sin embargo, muy distintos a los actuales: la tecnología y los protocolos de seguridad cambiaron considerablemente en las últimas cuatro décadas. El intento de asesinato que sufrió Juan Pablo II en 1981 modificó de forma radical las condiciones de protección de los papas, y a partir de entonces se incorporaron estructuras blindadas y cápsulas de protección más sofisticadas.
A pesar de esas diferencias tecnológicas, se mantiene un punto en común entre ambos casos: la necesidad de que el Papa pueda estar cerca de la gente y visible durante sus recorridos, desplazándose lentamente frente a las multitudes con la seguridad como eje central del diseño del vehículo.
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