El músico afrodescendiente que compuso la Marcha San Lorenzo
Cayetano Silva escribió una de las canciones patrias más entonadas en las escuelas argentinas, pero vendió los derechos por monedas y murió pobre, sin que le permitieran ser enterrado junto a sus compañeros por ser negro.

Un músico nacido de esclavos que llegó a componer un símbolo patrio
Cayetano Silva nació el 7 de agosto de 1868 en San Carlos, una localidad del departamento uruguayo de Maldonado. Era hijo y nieto de esclavos, y desde chico mostró una inclinación temprana por la música: aprendió con el director de la banda municipal de su pueblo y se sumó a esa agrupación como ejecutante de pistón.
A los 10 años se mudó con su familia a Buenos Aires, donde empezó a estudiar violín. A los 17, se postuló para tocar el corno en la banda del Regimiento 7 de Infantería, consiguió el puesto y poco después pasó a dirigir esa misma banda. Con los años dirigió otras orquestas militares y compuso música para piezas teatrales, entre ellas Canillita, de Florencio Sánchez, además de un tango titulado "Más vale tarde que nunca".
En 1898 se instaló en Venado Tuerto, Santa Fe, donde abrió un centro lírico para obreros y dio clases de música. Fue allí, en 1901, donde compuso la obra que lo trascendería.
Cómo nació la Marcha San Lorenzo
La pieza no se llamó así en un principio: Silva se la dedicó al entonces ministro de Guerra, el coronel Pablo Richieri, quien decidió no aceptar que la obra llevara su nombre y sugirió bautizarla en homenaje al pueblo santafesino de San Lorenzo, sitio de la batalla donde José de San Martín venció a las tropas realistas en 1813.
La marcha se estrenó en público en 1902, durante la inauguración de un monumento a San Martín en la ciudad de Santa Fe, con Richieri y el entonces presidente Julio Argentino Roca entre los presentes.
La letra llegó recién en 1907, de la mano del poeta mendocino Carlos Benielli, quien conoció a Silva en Venado Tuerto. De esa colaboración surgieron los versos que narran la gesta de los granaderos y la hazaña del sargento Cabral.
Con el tiempo, la marcha se escuchó también fuera del país: sonó en 1911 durante la coronación del rey británico Jorge V y, según registros de la época, se mantuvo durante décadas —hasta la Guerra de Malvinas— en los cambios de guardia del Palacio de Buckingham. Existe además el relato, sin documentación confirmada, de que tropas alemanas y aliadas la habrían ejecutado en París durante la Segunda Guerra Mundial.
Uno de los testimonios más citados sobre su repercusión internacional es el de Jorge Luis Borges, quien en 1964 la escuchó en Londres durante un cambio de guardia y, según relata el investigador Marcos de Estrada en su libro Argentinos de origen africano, se emocionó al reconocerla y recitó en voz alta sus primeros versos.
Los últimos años y un reconocimiento tardío
Pese al alcance de su obra, Silva vendió los derechos de la Marcha San Lorenzo en 1911 a una editora porteña por una suma menor: distintas fuentes hablan de 50 o 200 pesos moneda nacional. Ya radicado en Rosario, esperaba asumir como director de la banda municipal, pero el cargo nunca se concretó, un golpe que los historiadores señalan como determinante en su deterioro anímico y económico.
Murió en Rosario el 12 de enero de 1920, a los 51 años. Según cuenta el investigador Daniel Schávelzon en Buenos Aires negra, al compositor le negaron la sepultura en el Panteón Policial de Rosario por ser negro, pese a haber integrado la banda de esa fuerza. Fue enterrado sin nombre en otro sector del cementerio.
Recién en 1997 sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto, ciudad que hoy tiene una estatua en su honor y el Museo y Archivo Histórico Cayetano Alberto Silva, instalado en la casa donde vivió. En Buenos Aires, un decreto municipal de 1945 puso su nombre a un pasaje de dos cuadras en el barrio de Liniers, entre las avenidas Emilio Castro y General Paz.



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