Casi la mitad de las personas en situación de calle tenía el secundario completo
Un relevamiento sobre 2400 personas asistidas en la última década por una organización dedicada a la reinserción laboral muestra que tener estudios o experiencia de trabajo no alcanza para evitar la calle.

Un estudio realizado sobre 2400 personas que pidieron ayuda por estar en situación de emergencia habitacional entre 2016 y 2025 reveló que el nivel educativo no es garantía para evitar la exclusión social. La organización Cultura de Trabajo, dedicada a la reinserción laboral de personas en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires, realizó el relevamiento en base a los perfiles de quienes se acercaron a pedir asistencia.
Según explicó Alexandra Carballo Frascá, directora ejecutiva de la fundación, el 46,3% de las personas relevadas tenía el secundario completo y un 17,8% había terminado estudios terciarios o universitarios. "Tener un título ya no garantiza que una persona tenga un trabajo formal, una casa y que no caiga en situación de calle", sostuvo.
Informalidad laboral, un factor común
El estudio detectó que casi el 70% de las personas relevadas había tenido algún tipo de experiencia laboral desde la informalidad, sin acceso a aguinaldo, cobertura médica ni estabilidad. Según Carballo Frascá, esa informalidad es uno de los principales factores que dificultan el acceso a una vivienda.
La directora de la fundación describió el caso de un ingeniero que perdió su trabajo y pasó casi un año en situación de calle tras no poder sostener el pago de un alquiler, sin contar con redes de apoyo familiar para sostenerse en ese período.
El informe también identificó que un 12% de las mujeres asistidas había dejado sus hogares junto a sus hijos por sufrir violencia de género por parte de sus parejas, y que un 4,2% de los relevados tenía antecedentes penales, mientras que un 10,4% manifestó tener problemas de consumo.
Obstáculos para conseguir empleo
Carballo Frascá señaló que las personas en situación de calle enfrentan dificultades concretas para buscar trabajo, más allá de la falta de experiencia o capacitación:
- Falta de ropa adecuada para presentarse a entrevistas
- Dificultades para higienizarse o alimentarse correctamente
- Ausencia de un lugar fijo o dirección de contacto
- Falta de celular o conexión a internet para completar un currículum
- Falta de dinero para el transporte público
La fundación trabaja en articulación con más de 600 organizaciones sociales y con organismos de gobierno —comedores, merenderos, paradores y hogares— que derivan a las personas interesadas en buscar empleo. Según indicó Carballo Frascá, el 90% de quienes llegan a la fundación lo hacen a través de esas organizaciones.
El proceso de acompañamiento incluye talleres para armar currículum, preparación para entrevistas laborales, capacitación en oficios como plomería y talleres de educación financiera, orientados a evitar el endeudamiento a través de préstamos en billeteras virtuales.
Una vez que una persona es seleccionada por una empresa, la fundación colabora con la carga de la tarjeta SUBE, la provisión de ropa y un espacio para higienizarse antes de la entrevista.
Según los datos de la organización, siete de cada diez personas acompañadas logran sostener su inserción laboral y no vuelven a quedar excluidas del sistema, lo que según Carballo Frascá también se traduce en la recomposición de vínculos familiares y sociales que habían quedado interrumpidos durante el período en situación de calle.
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