Vecinos compraron docenas de donas para que él visite a su esposa
Un vendedor de donas en California no podía dejar su puesto para ver a su mujer, internada tras un aneurisma. Una clienta encontró la forma de resolverlo.

Una idea para ganar tiempo
El dueño de un puesto de donas en California enfrentaba un problema: su esposa, Stella, sufrió un aneurisma y estaba internada en un centro de rehabilitación, pero él no podía acompañarla porque debía permanecer en su negocio durante todo el horario habitual.
Una clienta habitual del local propuso una solución entre los vecinos: en lugar de comprar una o dos donas por persona, cada uno podía llevarse una o dos docenas de una sola vez. De esa manera, el hombre alcanzaría más rápido el objetivo de ventas del día y podría cerrar antes para ir a visitar a su mujer.
La respuesta de la comunidad
La propuesta se difundió entre los clientes del puesto y la gente comenzó a comprar docenas y docenas de donas por día, muy por encima del consumo habitual.
Gracias a ese ritmo de ventas, el vendedor logró reducir su jornada de trabajo y sumar más horas junto a Stella durante su recuperación.
Con el paso del tiempo, Stella mejoró y pudo retomar su vida normal.
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