Fenomeno el Niño: cuándo comenzaría el período más peligroso ?
El fenómeno climático ya está activo y los pronósticos anticipan precipitaciones superiores a lo normal en Corrientes. Aunque no es posible determinar una fecha exacta para una inundación, el período de mayor riesgo se extendería desde octubre de 2026 hasta febrero de 2027. La costa del río Uruguay, el nordeste provincial, las zonas ribereñas del Paraná y los campos bajos aparecen entre los sectores que deberán mantenerse bajo vigilancia.
El fenómeno de El Niño ya se encuentra activo y comenzó a fortalecerse en el océano Pacífico. Para la provincia de Corrientes, esto significa una mayor posibilidad de lluvias intensas, tormentas fuertes, anegamientos y crecidas de ríos durante los próximos meses.
El último informe conjunto del Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional del Agua indica una probabilidad cercana al 100 % de continuidad de El Niño durante el trimestre julio, agosto y septiembre de 2026.
Para ese mismo período se esperan precipitaciones superiores a lo normal en Corrientes y Misiones.
Además, los modelos sostienen que el fenómeno continuaría fortaleciéndose hasta alcanzar su máxima intensidad hacia finales de la primavera.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos —NOAA— calcula un 81 % de probabilidad de que El Niño llegue a la categoría de “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026. También estima un 97 % de posibilidades de que continúe activo hasta comienzos del otoño de 2027.
Sin embargo, la intensidad de El Niño no garantiza por sí sola que se produzca una inundación. Su presencia aumenta las probabilidades de lluvias superiores a las normales, pero la gravedad final dependerá de dónde llueva, cuánto tiempo duren las precipitaciones, la humedad de los suelos y lo que ocurra en las cuencas de Brasil, Paraguay y Misiones.
¿Cuándo sería el período más peligroso?
No se puede pronosticar con varios meses de anticipación el día exacto de una tormenta o inundación. Lo que sí puede establecerse es una ventana temporal de mayor riesgo.
Durante agosto deberá mantenerse una vigilancia especial sobre el río Uruguay, los arroyos interiores y la aparición de tormentas localizadas.
A partir de septiembre comenzaría una etapa de atención creciente. Los antecedentes muestran que los efectos de El Niño pueden sentirse rápidamente en el nordeste correntino.
En 2023, por ejemplo, las lluvias intensas comenzaron durante los primeros días de septiembre. El día 1 de ese mes, Ituzaingó registró 267 milímetros de lluvia en apenas 24 horas, el valor diario más alto medido allí para un mes de septiembre desde 1994.
El período potencialmente más complicado se ubicaría entre octubre de 2026 y febrero de 2027, con especial atención entre noviembre y enero.
En esos meses podrían coincidir tres factores:
- El momento de mayor intensidad de El Niño.
- La temporada naturalmente más lluviosa de Corrientes.
- Una posible saturación previa de los suelos, esteros, lagunas y bañados.
La vigilancia debería mantenerse, por lo menos, hasta marzo de 2027, ya que las crecidas de los grandes ríos pueden aparecer después de las lluvias registradas aguas arriba.
Las fechas concretas de tormentas peligrosas solo podrán conocerse mediante los pronósticos de corto plazo. El Servicio Meteorológico Nacional puede anticiparlas entre 24 y 72 horas antes, mientras que el Instituto Nacional del Agua realiza proyecciones de los niveles de los ríos para plazos de entre uno y ocho días.
¿Cómo podría afectar El Niño a Corrientes?
El impacto más probable durante los primeros meses no sería necesariamente una gran crecida del río Paraná, sino una sucesión de tormentas intensas capaces de provocar problemas urbanos y rurales.
Entre las principales consecuencias posibles se encuentran:
- Inundaciones urbanas por saturación de los desagües.
- Anegamientos de campos, barrios bajos y caminos rurales.
- Desbordes de arroyos y cursos interiores.
- Caída de árboles, postes y tendidos eléctricos.
- Cortes de energía y comunicaciones.
- Interrupciones en rutas, puentes y caminos vecinales.
- Aislamiento temporal de parajes rurales.
- Complicaciones para la ganadería, la forestación, el arroz y la producción citrícola.
- Pérdidas de pasturas en campos bajos.
- Contaminación de pozos y fuentes de agua.
- Mayor presencia de agua estancada y riesgos sanitarios posteriores.
También puede haber efectos positivos. Las lluvias ayudarían a recuperar pasturas, lagunas, humedales, reservas de agua y sectores de los Esteros del Iberá. El problema aparecerá cuando las precipitaciones superen la capacidad natural de absorción y escurrimiento.
La costa del río Uruguay, bajo especial vigilancia
La zona que requiere mayor atención inmediata es el este provincial, especialmente las localidades y áreas rurales vinculadas con el río Uruguay.
Entre ellas se encuentran:
- Santo Tomé.
- Garruchos.
- Alvear.
- La Cruz.
- Yapeyú.
- Paso de los Libres.
- Monte Caseros.
- Mocoretá.
- Campos bajos de las cuencas del Aguapey, Miriñay y Mocoretá.
El último informe del INA señala que el río Uruguay se encuentra en aguas medias y medias altas.
Las principales represas de la cuenca alta registraron una recuperación importante y sus reservas se encuentran próximas a la capacidad máxima. Esto disminuye el margen disponible para amortiguar lluvias abundantes.
El organismo nacional considera posible que durante las próximas semanas se produzcan nuevos pulsos de crecida en aguas medias altas o altas.
A diferencia del Paraná, el río Uruguay puede responder rápidamente a las lluvias intensas registradas en el sur de Brasil, Misiones y el este de Corrientes.
Ituzaingó, el Iberá y el nordeste provincial
El nordeste de Corrientes es uno de los sectores donde habitualmente se registran los mayores acumulados de lluvia.
Deberán permanecer bajo vigilancia:
- Ituzaingó.
- Villa Olivari.
- Loreto.
- San Miguel.
- Concepción.
- Colonia Carlos Pellegrini.
- Caminos y parajes ubicados alrededor de los Esteros del Iberá.
Los esteros cumplen una función importante al almacenar y regular el agua. Sin embargo, cuando el sistema se satura, los anegamientos pueden mantenerse durante semanas y afectar caminos, campos ganaderos y accesos turísticos.
El antecedente de septiembre de 2023, cuando Ituzaingó recibió 267 milímetros en un día, demuestra que un solo evento puede generar un volumen de agua extraordinario.
La costa del Paraná
La costa correntina del río Paraná también deberá mantenerse bajo vigilancia:
- Itá Ibaté.
- Itatí.
- Paso de la Patria.
- San Cosme.
- Corrientes capital.
- Riachuelo.
- Empedrado.
- Bella Vista.
- Lavalle.
- Goya.
- Esquina.
Actualmente, el Paraná se encuentra en aguas medias en el tramo comprendido entre Corrientes y La Paz. El último boletín del INA no anticipa una crecida extraordinaria en el corto plazo.
La situación podría modificarse si durante la primavera y el verano coinciden lluvias fuertes en Brasil, Paraguay, Misiones y el territorio correntino.
El Paraná responde a una cuenca enorme. Por ese motivo, su nivel no depende solamente de lo que llueva en Corrientes.
Ríos interiores, bañados y campos bajos
Corrientes presenta una elevada vulnerabilidad hídrica. Aproximadamente el 20 % de su superficie se encuentra cubierto de manera permanente o semipermanente por agua.
Además, el 65 % del territorio pertenece a la cuenca del Paraná y el 35 % restante a la del Uruguay.
Los campos, puentes y caminos cercanos a los siguientes cursos deberán ser controlados:
- Río Corriente.
- Río Santa Lucía.
- Río Aguapey.
- Río Miriñay.
- Río Guayquiraró.
- Arroyos Batel y Batelito.
- Esteros del Iberá.
- Esteros de Santa Lucía.
- Esteros del Miriñay.
En estas zonas el problema puede no ser una inundación repentina, sino la acumulación prolongada de agua, que vuelve intransitables los caminos y dificulta el movimiento del ganado.
¿Qué puede pasar en Gobernador Virasoro?
Gobernador Virasoro no se encuentra directamente sobre la costa del Paraná ni del Uruguay. Por eso, su principal amenaza no sería una gran crecida fluvial.
Los problemas más probables serían:
- Lluvias intensas concentradas en pocas horas.
- Saturación de desagües urbanos.
- Desbordes de arroyos y canales.
- Caída de árboles y postes.
- Cortes de energía.
- Complicaciones sobre la Ruta Nacional 14.
- Anegamientos de caminos rurales.
- Problemas en campos vinculados con la cuenca del Aguapey y el sistema del río Uruguay.
Antes de septiembre será fundamental revisar alcantarillas, desagües, canales, árboles de gran porte y sectores donde históricamente se acumula agua.
Las medidas que deberían tomarse antes de la primavera
Los municipios y organismos provinciales todavía tienen tiempo para realizar trabajos preventivos.
Entre las medidas prioritarias se encuentran:
- Limpiar desagües, canales, alcantarillas y bocas de tormenta.
- Revisar estaciones de bombeo y disponer de generadores.
- Inspeccionar puentes y caminos rurales.
- Identificar barrios, parajes y establecimientos rurales vulnerables.
- Publicar mapas locales de riesgo.
- Definir refugios y centros de evacuación.
- Establecer rutas seguras para evacuaciones.
- Preparar maquinaria, combustible, agua, alimentos y medicamentos.
- Revisar los sistemas de agua potable y saneamiento.
- Diseñar lugares elevados para trasladar ganado.
- Mantener reservas de alimento para animales.
- Señalizar puentes, badenes y caminos que suelen quedar bajo agua.
- Informar públicamente qué niveles de los ríos activan la alerta y la evacuación en cada localidad.
También será necesaria una coordinación permanente entre Defensa Civil, Bomberos, Policía, Salud Pública, Vialidad, DPEC, ICAA, municipios y fuerzas de seguridad.
Qué debe preparar cada familia
Las personas que viven en zonas bajas, cerca de ríos, arroyos o canales deberían preparar un plan familiar.
Se recomienda:
- Guardar documentos dentro de bolsas impermeables.
- Tener medicamentos, linterna, radio y cargadores.
- Contar con una batería externa para el teléfono.
- Preparar agua, alimentos y elementos de higiene.
- Conocer el lugar elevado más cercano.
- Definir previamente una ruta de evacuación.
- Mantener anotados los números de Bomberos, Policía y emergencias.
- No dejar animales atados ante una posible inundación.
- Elevar electrodomésticos y productos químicos.
- Mantener el teléfono cargado durante períodos de alerta.
Durante una inundación nunca se debe intentar cruzar en automóvil, motocicleta, bicicleta o caminando una calle, puente, ruta o badén cubierto por agua.
También se recomienda mantenerse alejado de postes, cables caídos, canales y bocas de tormenta.
Si el agua amenaza con ingresar a la vivienda, se debe cortar la electricidad y cerrar las llaves de gas y agua, siempre que hacerlo no represente un peligro.
¿Cómo funcionarán las alertas?
El sistema de prevención tendrá diferentes niveles.
Pronósticos trimestrales
El SMN y el INA publican tendencias generales para los próximos meses. Estos informes permiten anticipar períodos más lluviosos, pero no determinan el día exacto de una tormenta.
Alertas meteorológicas
El Servicio Meteorológico Nacional emite alertas con una anticipación de entre 24 y 72 horas.
Los colores significan:
- Amarillo: mantenerse informado porque pueden registrarse fenómenos con capacidad de daño.
- Naranja: prepararse porque se esperan fenómenos peligrosos para la población y los bienes.
- Rojo: seguir inmediatamente las instrucciones oficiales ante una situación excepcional con capacidad de provocar una emergencia o desastre.
Las alertas se actualizan habitualmente alrededor de las 6 y las 18 horas, aunque pueden modificarse en cualquier momento si cambia la situación.
Avisos a muy corto plazo
Cuando una tormenta fuerte es detectada por radar, el SMN puede emitir un aviso válido por una, dos o tres horas.
Estos avisos permiten identificar lluvias intensas, granizo y ráfagas que podrían afectar un área determinada en forma inminente.
Alertas hidrológicas
El Instituto Nacional del Agua monitorea los ríos Paraná, Paraguay, Uruguay e Iguazú.
Sus pronósticos operativos abarcan entre uno y ocho días y se actualizan los lunes, miércoles y viernes. Durante una emergencia pueden publicarse informes adicionales.
AlertAR todavía no está operativo en todo el país
El Gobierno nacional anunció AlertAR, un sistema que enviará mensajes de emergencia directamente a los teléfonos ubicados dentro de una zona afectada.
Funcionará mediante tecnología Cell Broadcast y no requerirá instalar una aplicación, registrarse ni contar con conexión a internet.
Sin embargo, al 25 de julio de 2026 el sistema todavía no puede considerarse plenamente operativo.
El ENACOM abrió las ofertas para comprar e instalar la plataforma recién el 22 de julio. Por lo tanto, durante los próximos meses la población deberá continuar dependiendo de las alertas del SMN, los informes del INA, Defensa Civil, Bomberos, municipios y medios de comunicación.
Corrientes participó en abril de la Mesa Nacional de Trabajo por El Niño convocada por la Agencia Federal de Emergencias. Hasta el momento no se conoció públicamente un protocolo provincial completo que detalle los refugios, mapas de riesgo y canales de comunicación disponibles en cada municipio.
Corrientes debe comenzar a prepararse ahora
El Niño no significa que toda la provincia vaya a inundarse, pero eleva considerablemente la posibilidad de lluvias intensas y recurrentes.
El período comprendido entre julio y septiembre ya presenta una previsión de precipitaciones superiores a lo normal.
Desde septiembre la vigilancia deberá ser permanente. Entre octubre de 2026 y febrero de 2027 se ubicaría la ventana de mayor riesgo, especialmente durante noviembre, diciembre y enero.
La limpieza de desagües, el mantenimiento de caminos, la preparación de refugios y la difusión clara de las alertas deberán realizarse antes de que comiencen las lluvias más fuertes.
Esperar hasta que el agua llegue sería demasiado tarde.
Fuentes consultadas
- Boletín de Perspectivas Hidroclimáticas de la Cuenca del Plata — INA y SMN, 17 de julio de 2026
- Actualización sobre El Niño 2026 — Servicio Meteorológico Nacional
- Pronóstico oficial de El Niño — NOAA
- Estado del clima en Argentina 2023 — Servicio Meteorológico Nacional
- Situación hidrológica y pronóstico de niveles — Instituto Nacional del Agua
- Sistema de Alerta Temprana — Servicio Meteorológico Nacional
- Recomendaciones oficiales ante inundaciones — SINAGIR
- Licitación para implementar AlertAR — Boletín Oficial
- Mesa Nacional de Trabajo por El Niño — Agencia Federal de Emergencias
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