Crece el empleo, pero se profundiza la precarización laboral
Un informe revela que la informalidad laboral llegó al 44,2% y que más del 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar más horas para mejorar sus ingresos, sin lograrlo por la debilidad del consumo.

El mercado laboral atraviesa una transformación que combina más ocupación con menor calidad del empleo. Mientras la tasa de desocupación se mantiene estable, crece la proporción de trabajadores informales y de bajos ingresos, según revela el último Monitor Sociolaboral elaborado por el Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD).
El relevamiento sostiene que, entre principios de 2025 y el primer trimestre de 2026, los puestos que más se expandieron fueron los informales, tanto entre asalariados como entre trabajadores por cuenta propia. Como consecuencia, la tasa de informalidad laboral trepó al 44,2%, uno de los registros más altos de los últimos años.
Más horas de trabajo, mismos ingresos
De acuerdo con el estudio, el crecimiento de la ocupación no refleja una mejora genuina del mercado de trabajo, sino una necesidad económica cada vez más extendida entre los hogares.
- Más del 90% de los nuevos ocupados requiere aumentar sus horas trabajadas para mejorar sus ingresos.
- Los asalariados no consiguen jornadas adicionales disponibles.
- Los trabajadores independientes enfrentan una demanda insuficiente para ampliar sus ventas.
Esta combinación derivó en un aumento de la subocupación y confirma que la expansión del empleo no garantiza mejores condiciones de vida.
El deterioro del poder adquisitivo empujó a más personas a buscar trabajo para complementar los ingresos familiares. Así, la tasa de actividad alcanzó el 48,6%, un máximo histórico reciente. Sin embargo, el sector formal no logró absorber esa mayor oferta laboral, por lo que el crecimiento del empleo se concentró en actividades informales.
Un fenómeno con fuerte impacto territorial
La precarización laboral también muestra diferencias marcadas según la región. Entre fines de 2023 y 2025, dos tercios de las provincias registraron un aumento de la desocupación o de los llamados "empleos refugio": ocupaciones informales, de baja calificación, pocas horas y bajos ingresos.
Entre los casos más afectados se destacan:
- Santa Cruz y Formosa, golpeadas por la caída de la construcción y, en el caso patagónico, por la menor actividad hidrocarburífera en la cuenca del Golfo San Jorge.
- Chaco, también impactada por la contracción del sector de la construcción.
- Misiones, Catamarca, Corrientes y Santiago del Estero, donde la caída del empleo formal coincidió con más desempleo y empleos precarios.
En contraste, Río Negro, Neuquén y Tucumán mostraron un desempeño más favorable. En los primeros dos casos, el desarrollo de Vaca Muerta sostuvo el empleo formal privado y redujo la desocupación y la precariedad laboral. Tucumán, por su parte, combinó una mejora del empleo formal con una baja en la vulnerabilidad ocupacional.
No hay reemplazo por empleos de mejor calidad
El informe concluye que el mercado laboral argentino no atraviesa un proceso de renovación positiva, donde los puestos perdidos sean sustituidos por otros más productivos o mejor pagos.
Por el contrario, existe una relación directa entre la caída del empleo formal privado y el aumento del desempleo y las ocupaciones precarias en la mayoría de las provincias. La contracción del sector formal, señala el estudio, no está siendo compensada por nuevas oportunidades laborales de calidad, sino por una mayor informalidad y vulnerabilidad ocupacional.
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