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Garabí y Virasoro, motores de la madera certificada correntina

Con casi 10 mil hectáreas certificadas y dos industrias con cadena de custodia internacional, la zona se consolida como la puerta de entrada de la madera correntina a los mercados más exigentes del mundo.

Por Administrador 2 min de lectura👁 25 visualizaciones
Garabí y Virasoro, motores de la madera certificada correntina

Corrientes profundiza su liderazgo en el sector forestal argentino. Con más de 500 mil hectáreas plantadas en la provincia y un polo industrial en crecimiento constante, la región de Garabí y Virasoro concentra hoy uno de los desafíos centrales del negocio: no alcanza con producir madera, hay que poder demostrar cómo se produce.

Los compradores internacionales exigen cada vez más información sobre el origen de cada producto, desde tablas y postes hasta pasta celulósica. En ese contexto, la certificación forestal se convirtió en un requisito casi excluyente para acceder a los mercados más exigentes.

Garabí, referencia en gestión forestal certificada

La zona de Garabí es la que marca el ritmo en materia de certificación. Actualmente cuenta con 9.771,92 hectáreas certificadas bajo el sistema PEFC de gestión forestal sostenible, todas correspondientes a una misma empresa del sector.

Ese sello internacional certifica que la madera proviene de plantaciones manejadas bajo criterios ambientales, sociales y productivos, auditados por organismos independientes.

Según explican desde el organismo argentino que administra este esquema de certificación, sumar más hectáreas y empresas certificadas no solo valida la calidad de la gestión productiva que se realiza en la provincia, sino que también abre la puerta a nuevas inversiones e industrias que buscan operar bajo altos estándares internacionales.

Virasoro suma valor agregado con cadena de custodia

Mientras Garabí aporta el origen certificado de la materia prima, Virasoro se destaca por el valor agregado industrial. En la zona, dos empresas cuentan con cadena de custodia PEFC, un mecanismo que permite rastrear la madera desde la plantación hasta el producto terminado.

Esta trazabilidad garantiza transparencia en cada eslabón del proceso, un factor cada vez más valorado por compradores de Europa y Asia.

Qué se evalúa en una certificación forestal

El esquema PEFC, considerado el sistema de certificación forestal más extendido a nivel mundial, audita tres grandes dimensiones:

  • Ambiental: conservación de la biodiversidad, cuidado del suelo y del agua, y capacidad de captura de carbono tanto en plantaciones como en montes nativos.
  • Social: condiciones de salud y seguridad laboral, respeto de derechos de los trabajadores y vínculo con las comunidades cercanas.
  • Trazabilidad: posibilidad de identificar con exactitud de qué lote proviene la madera utilizada en un mueble vendido en Europa o en un packaging producido en Asia.

Todo el proceso queda a cargo de certificadoras independientes acreditadas, que realizan auditorías anuales. Además, el sistema contempla la posibilidad de que cualquier parte interesada presente observaciones o reclamos sobre la gestión certificada.

Para las entidades que promueven buenas prácticas en el sector forestal desde hace décadas, ampliar la superficie y la cantidad de empresas certificadas en Garabí y Virasoro resulta clave para sostener el liderazgo de Corrientes en el mapa forestal del país.

La certificación dejó de ser un atributo opcional para convertirse en una condición de acceso a mercados que exigen pruebas concretas de sostenibilidad. En ese escenario, la apuesta de la provincia es clara: más hectáreas y más industrias bajo estándares internacionales, para que el crecimiento forestal se traduzca también en empleo e inversión.

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