Científicos correntinos investigan a los monos aulladores como portadores de enfermedades
Según los expertos, la pérdida de su biodiversidad puede llevar a nuevos virus zoonóticos.
Por WebMaster 2 min de lectura2.815 visualizaciones

Desde el equipo de la Estación Biológica de Corrientes estudian el impacto de la urbanización en especies silvestres y como la pérdida de biodiversidad puede llevar a nuevos virus zoonóticos en la estación Biológica San Cayetano, a pocos kilómetros de la ciudad de Corrientes.
El equipo estudia el impacto de la urbanización en el hábitat de los monos carayá en el nordeste Argentino y la posible aparición de virus zoonóticos (que se transmiten de animales a humanos).
Por su comportamiento y parecido con los seres humanos, los monos resultan carismáticos y divertidos.
También son una “especie centinela” porque su sensibilidad a distintos virus puede advertir de posibles riesgos epidemiológicos.
Este es el tema que investiga la veterinaria Lucila Citón, junto a un equipo dirigido por Silvina Goenaga y Martín Kowalewski, del Conicet.
Los monos carayá, también conocidos como monos aulladores, son la especie de primate más austral de América y solían habitar el monte chaqueño y la selva paranaense.
Vigilancia epidemiológica
En particular, Citón y su equipo realizan una vigilancia epidemiológica estudiando “arbovirus” (virus transmitidos por vectores) potencialmente zoonóticos, como el de la fiebre amarilla y el dengue, que utilizan mosquitos para su transmisión.
Los monos carayás son especialmente sensibles a la fiebre amarilla. En ellos la infección se manifiesta en forma aguda y tiene una alta mortalidad.
“Son una especie centinela porque advierten que la enfermedad está presente en la zona y hay que vacunar a la población”, destaca la veterinaria.
Actualmente estamos tomando muestras para fiebre amarilla, dengue, y también coronavirus, algo que aún no se ha estudiado y queremos conocer si la Covid también afecta a los monos”, señala la investigadora.
Su grupo forma parte de un equipo más grande en todo el país que realiza vigilancia epidemiológica en distintas especies de mamíferos que también son centinela, como ciervos, zorros y murciélagos.
“No se puede hacer un seguimiento de todas las especies, pero estudiando a aquellas que son centinela podemos conocer la salud del ambiente, bajo el concepto de una sola salud: humana y ambiental”, explica.
“Hemos afectado e invadido el territorio natural de otras especies, y tenemos que aprender a convivir con ellas. Esto implica respetarlos, no acercárseles ni alimentarlos. Los monos carayás no comen bananas y rara vez comen frutas. Ellos se alimentan de las hojas de los árboles y viven felices en el monte. El tema es que estamos destruyendo el monte, y al poner en riesgo a esta especie y su hábitat, nos estamos poniendo en riesgo nosotros”, advierte la investigadora.
El equipo estudia el impacto de la urbanización en el hábitat de los monos carayá en el nordeste Argentino y la posible aparición de virus zoonóticos (que se transmiten de animales a humanos).
Por su comportamiento y parecido con los seres humanos, los monos resultan carismáticos y divertidos.
También son una “especie centinela” porque su sensibilidad a distintos virus puede advertir de posibles riesgos epidemiológicos.
Este es el tema que investiga la veterinaria Lucila Citón, junto a un equipo dirigido por Silvina Goenaga y Martín Kowalewski, del Conicet.
Los monos carayá, también conocidos como monos aulladores, son la especie de primate más austral de América y solían habitar el monte chaqueño y la selva paranaense.
Vigilancia epidemiológica
En particular, Citón y su equipo realizan una vigilancia epidemiológica estudiando “arbovirus” (virus transmitidos por vectores) potencialmente zoonóticos, como el de la fiebre amarilla y el dengue, que utilizan mosquitos para su transmisión.
Los monos carayás son especialmente sensibles a la fiebre amarilla. En ellos la infección se manifiesta en forma aguda y tiene una alta mortalidad.
“Son una especie centinela porque advierten que la enfermedad está presente en la zona y hay que vacunar a la población”, destaca la veterinaria.
Actualmente estamos tomando muestras para fiebre amarilla, dengue, y también coronavirus, algo que aún no se ha estudiado y queremos conocer si la Covid también afecta a los monos”, señala la investigadora.
Su grupo forma parte de un equipo más grande en todo el país que realiza vigilancia epidemiológica en distintas especies de mamíferos que también son centinela, como ciervos, zorros y murciélagos.
“No se puede hacer un seguimiento de todas las especies, pero estudiando a aquellas que son centinela podemos conocer la salud del ambiente, bajo el concepto de una sola salud: humana y ambiental”, explica.
“Hemos afectado e invadido el territorio natural de otras especies, y tenemos que aprender a convivir con ellas. Esto implica respetarlos, no acercárseles ni alimentarlos. Los monos carayás no comen bananas y rara vez comen frutas. Ellos se alimentan de las hojas de los árboles y viven felices en el monte. El tema es que estamos destruyendo el monte, y al poner en riesgo a esta especie y su hábitat, nos estamos poniendo en riesgo nosotros”, advierte la investigadora.
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