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En la Unne restauran un mural que recuerda la desaparición forzada de estudiantes

El lunes comenzó la recuperación del mural emplazado en el aula magna del campus Resistencia. La tarea está a cargo de la artista y restauradora correntina Elisa Martínez.

Por Administrador 3 min de lectura👁 2.150 visualizaciones
En la Unne restauran un mural que recuerda la desaparición forzada de estudiantes
Comenzó esta semana la restauración del mural “Argentina, dolor y esperanza”, emplazado en el aula magna del campus Resistencia de la Universidad Nacional del Nordeste. La obra recuerda la ejecución y desaparición forzada de jóvenes estudiantes y militantes, en un operativo policial en diciembre de 1976. La tarea está a cargo de la artista y restauradora correntina Elisa Martínez.

“Se preservan, conservan y restauran todas aquellas obras de alto contenido patrimonial, cultural, religioso y artístico que dan cuenta de datos historiográficos de un modo único, no reemplazable por otras fuentes, por tratarse de bienes originales. De esta manera se asegura que el legado llegue a generaciones futuras, permitiendo mantenerla el mayor tiempo posible, en una condición estable”, dijo Elisa Martínez, una de las primeras restauradoras profesionales del país.

Con el mismo criterio, la rectora de la Unne, Delfina Veiravé, consideró necesario avanzar con este trabajo y decidió encomendarlo a esta profesional que supo trabajar en el gran Teatro Colón, o revalorizar murales de Quinquela Martín, que se encuentran en El Fogón de los Arrieros en Resistencia, o la Iglesia de la Santísima Cruz de los Milagros y la Casa de Gobierno, en Corrientes.

“La obra no se detiene en el momento que termina la actuación del autor, sino que sigue existiendo en el espacio y tiempo”, señaló Martínez y remarcó que esta idea aplica al mural confeccionado por Amanda Mayor de Piérola y el Movimiento Nacional Muralista/Centro Paraná, hace más de 35 años.

Es una obra en la que una madre volcó el dolor por la muerte de su hijo Fernando Piérola, durante la Masacre de Margarita Belén; y que desde entonces recuerda a miles de estudiantes que a diario recorren el campus lo sucedido durante la última dictadura cívico-militar en el Chaco.

Pero el paso del tiempo va dejando huellas en el aspecto de la obra, “el deterioro se debe al envejecimiento de sus materiales, a los avatares sufridos a lo largo de su existencia y a las intervenciones anteriores no adecuadas”, explicó la restauradora que, junto a su equipo compuesto por cinco profesionales, trabajará durante más de un mes en este mural, uno de los primeros evocativos del genocidio realizado en una universidad pública.

La intervención

El trabajo a realizar sobre el mural “Argentina, dolor y esperanza” que desde 1986 engalana el Aula Magna Presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín, consiste en la remoción general de la suciedad superficial, la consolidación general de la capa pictórica original, el estucado de mermas en caso necesario, la reintegración cromática, la aplicación general de tegumento protector, según el proyecto elaborado a partir del relevamiento hecho en el que se evaluó el estado actual de conservación y se identificó suciedad superficial “por la polución ambiental común a todos los lugares”, y sectores con debilitamiento o desprendimiento de la capa pictórica, entre otros efectos del paso del tiempo.

En cuanto a los materiales, en esta obra se utilizó la técnica acrílico sobre muro. “Se usó pintura directa sobre el muro (esmalte sintético, tipo acrílico)”, amplió la restauradora y explicó que para los trabajos de restauración “en general no se usa el mismo material utilizado por la artista”, sino que se utilizan “materiales propios para restauración, que son productos especiales, adecuados para conservación” que tienen la particularidad de ser reversibles a fin de que puedan ser retirados con algún método, si fuera necesario más adelante.

Trascender

“La pintura mural es la expresión más genuina y que produce una identidad, es la expresión más identificatoria de una sociedad”, consideró la especialista durante la entrevista en la radio de la Universidad. “Y en este caso estamos hablando de un mural que no es cualquier mural”, aseguró.

“Estamos hablando de un momento de mucho dolor de nuestra historia. De un mural que fue pintado por Amanda Piérola, mamá de Fernando, quien falleció en la Masacre de Margarita Belén”, recordó a la autora y a su hijo, entonces estudiante de Arquitectura en la Unne.
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