Investigan si la yerba mate puede ser una aliada contra el cáncer

Científicos cordobeses trabajaron sobre un modelo animal. Dicen que tendría un efecto neuroprotector.

Hasta 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaraba que el consumo de yerba mate era un “posible carcinogénico”. Esa mancha en la infusión más popular de Argentina ya fue borrada hace tiempo.

Investigadores de la Universidad de Misiones determinaron que tomar mate no genera daño químico ni térmico en nuestro organismo como para potencialmente desencadenar en un tumor en el tracto digestivo. Y desde hace tiempo la ciencia está descubriendo efectos beneficiosos para la salud. Investigadores cordobeses ahora creen que la yerba podría ser una aliada contra el cáncer.

En un modelo experimental con ratones hallaron que su ingesta tiene un efecto neuroprotector en animales con cáncer de pulmón. Es decir, servirá para paliar las consecuencias negativas que el cáncer genera, más allá del lugar en el que esté instalado el tumor.

Desde 2004, Elio Soria, investigador en el Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud del Conicet y de la UNC, estudia los efectos en la salud de fitoquímicos obtenidos de plantas autóctonas.

A pesar de no ser tan cordobesa, se le ocurrió incluir a la yerba mate por ser muy consumida y porque podía servir como referencia de las otras hierbas.

Desde 2012, Cecilia Cittadini, estudiante de doctorado con beca Conicet, investiga los efectos del consumo de estos fitoquímicos en el sistema nervioso central de ratones sanos. Para sorpresa de todos, detectaron que los polifenoles que tiene la yerba llegaban en mayor concentración al cerebro.

“Confirmamos que los principales compuestos polifenólicos de la yerba pasan la barrera hematoprotectora, en cantidades proporcionales a la dosis que ingerían los ratones por vía oral”, explica Cecilia. La barrera hematoprotectora es un verdadero muro y un dolor de cabeza para el desarrollo de fármacos que quieran actuar en el cerebro.

Fue entonces cuando les sugirieron que incluyeran un agresor en el modelo. “Esa es la ventaja que tiene el sistema científico. Siempre hay alguien que te evalúa y te va ayudando a marcar un camino”, dice Elio. Decidieron utilizar un modelo experimental desarrollado en la UNC de ratones con cáncer de pulmón.

Se trata de un modelo que sirve para estudiar la etapa de progresión del tumor, cuando la enfermedad ya está instalada. Durante esa progresión, algunos cánceres desencadenan lo que se conoce como “síndrome paraneoplásico”, un conjunto de dificultades que no están asociadas directamente con el tumor.

Algunas de ellas se dan en el cerebro. Y es allí donde la yerba mate tiene un efector neuroprotector, según el trabajo de los científicos cordobeses publicado hace unas semanas en la revista Phytotherapy Research.

Los animales consumieron la yerba mate por vía oral en proporciones similares a las que toman las personas. La ingesta habitual de los cordobeses es de unos 75 miligramos de extracto de yerba diarios por kilo de paciente, o bien medio litro de mate por día.

Los ratones con cáncer de pulmón que “tomaban mate” tenían mejores indicadores en el cerebro. Había una mejor mielinización (sustancia que ayuda a que las neuronas realicen sinapsis) y una mejor conservación de las neuronas. Por ejemplo, en los ratones controles que no “tomaban mate” detectaron 29 por ciento de muerte de neuronas; mientras que en los animales que sí consumían, el porcentaje desciende al 18 por ciento.

Y en comparación con el grupo control, la mielinización en los ratones que consumieron yerba mate fue tres por ciento mayor.

Sólo en ratones

“En el estado que está nuestro trabajo, no podemos decir que tenga una aplicación en las personas. Para eso habría que realizar estudios desde un punto de vista epidemiológico o estudios clínicos que confirmen nuestros hallazgos”, aclara Elio.

Incluso, si alguna vez se demostrara este beneficio de la yerba en humanos, los científicos aclaran que se trataría de una terapia complementaria a los tratamientos ya conocidos (quimioterapia y radioterapia). Y piensan que quizás su descubrimiento no puede ser atractivo para que los desarrolle una empresa porque la dosis neuroprotectora ya estaría cubierta con la ingesta habitual que realizan las personas al tomar mate.

Pero quizás se podrían desarrollar nuevas formulaciones para mejorar la llegada de los compuestos neuroprotectores de la yerba mate.

Hacen ciencia desde carreras profesionales

Trabajo en pausa. Tanto Cecilia Cittadini como Elio Soria decidieron hacer una pausa en esta línea de trabajo. Elio se enfocará en estudiar los efectos que tiene el consumo de mate en la mujer, particularmente en el período de lactancia. Se trata de un enfoque epidemiológico y con seres humanos. Por su parte, Cecilia seguirá estudiando los efectos neuroprotectores de otras plantas, pero siempre desde una perspectiva nutricional.

En el medio. Son dos rara avis en sus carreras (Medicina y Nutrición), por lo general enfocadas a lograr profesionales y no investigadores. Pero ellos creen que son disciplinas que pueden ubicarse entre la ciencia y la clínica.

Vocación. “Desde que ingresé a Nutrición, sabía que iba a hacer investigación”, dice Cecilia. Y Elio confiesa: “Quiero ser investigador desde que tengo uso de razón. Cuando me inscribí en Medicina, ya sabía que quería ser científico”.